CIENCIA POLÍTICA.
Hipertexto BásicoPoder.
¿Qué es el poder?Poder es la posibilidad de determinar la conducta ajena. Toda vinculación social supone alguna circulación de poder, de modo que todo el entramado social puede ser visto como una inmensa red de interacciones políticas.
Las relaciones de poder pueden ser simétricas o asimétricas. Cuando la relación es asimétrica el poder consiste en que una persona determina la conducta de otra. Cuando la relación es asimétrica o igualitaria, la determinación es recíproca y simétrica : hay dos poderes que se determinan entre sí.
Las relaciones sociales de poder, se van entrelazando y superponiendo unas con otras. Hay una instancia en que ese entramado de relaciones sociales de poder se cristaliza, se estructura: es el estado.
Política.Hay dos maneras de conceptualizar la política:
En un sentido amplio: política es todo aquello que tiene que ver con el poder. Sería el aspecto de poder que existe en toda relación social. Aquí están comprendidas incluso las relaciones sociales existentes en el área privada como ser los vínculos laborales, las relaciones de familia, de amistad, etc.
En un sentido estricto: política es aquello que tiene que ver con el poder del estado. Sería aquella parte de la red de relaciones de poder, que se encuentra más concentrada, cristalizada y estructurada.
La ciencia política tradicionalmente estudia la política en sentido estricto. Pero una visión politológica crítica, más ligada al estudio de los procesos sociales de transformación, debe prestar atención a la política en sentido amplio.
EstadoSe considera usualmente que existe un estado cuando encontramos un poder organizado sobre la población de un territorio determinado.
El estado es la institución que organiza el ejercicio de poder sobre la población de un determinado territorio. Weber señala que un dato distintivo del poder del estado es la obtención de legitimidad, es decir la capacidad de suscitar la creencia de que es correcto obedecerle. Marx va un poco más allá y analiza el estado como conflicto. Para el marxismo la visión del estado como institución legítima es un engaño, dado que éste no sería más que el instrumento de dominación de una clase sobre la otra.
Se entiende por dominación el conjunto de relaciones de poder, de explotación y de supremacía simbólica por las que un grupo minoritario somete a las mayoría de la sociedad.
Cuando analizamos la relación entre los conceptos de estado y de dominación, vemos que existen distintos modos de relacionarse el estado con la sociedad, y más específicamente con el mercado: Así podemos hablar de modelo de estado liberal, de estado de bienestar, de modelo neoliberal, y podemos visualizar un modelo alternativo.
Modelos de EstadoLas instituciones estatales solo cobran sentido si se las estudia en vinculación con las relaciones sociales sobre las que intervienen. En función de este tipo de relación estado/ sociedad, podemos hablar de diferentes modelos de estado:
a) Estado Liberal y Neoliberal.
b) Estado de Bienestar (Keynesiano o interventor)
c) Estado comunista.
d) Modelo Alternativo.
Estado Liberal/ Neoliberal.El modelo de estado liberal clásico data de fines del siglo XVIII. Es el tipo de relación de estado y sociedad que emergió de las revoluciones burguesas, y se corresponde con la fase del capitalismo individualista de libre competencia. Este modelo esencialmente plantea que el estado se debe abstener de intervenir en el mercado, manteniéndose tan como como garante externo del orden social establecido. Su activación -se suponía- debía limitarse a momentos de crisis y desorden, limitándose exclusivamente a restablecer el orden del mercado capitalista. Se suponía que el mercado espontáneamente equilibraría necesidades y demandas de la manera más conveniente para todos.
En vistas de que el resultado del funcionamiento liberal del estado no era el más beneficioso para todos, sino que por el contrario tendió a beneficiar básicamente a unos pocos, generalizando la pobreza y la injusticia entre las clases populares, surgieron movimientos de protesta social. El principal referente teórico de estos movimientos contrarios al liberalismo, en el siglo XIX, fue el marxismo. Como consecuencia de la lucha social llevada a cabo por las clases populares, desde la década de 1930 aproximadamente comenzó a aplicarse un nuevo modelo de estado, llamado estado de bienestar, cuya premisa esencial postulaba que el estado debe intervenir activamente para complementar el mercado, de modo que alcanza a toda la población ciertos estándares mínimos establecidos de bienestar, dentro del orden social establecido. Pero el modelo bienestarista entra en crisis desde el año 1973, y finalmente es dejado de lado en 1990.
En la década de 1990, va a cobrar auge, a nivel mundial, lo que se llamó el modelo neoliberal. Al igual que el modelo liberal original, el neoliberalismo postula que el estado no debe intervenir en el mercado. Para alcanzar este objetivo, se implementó, en la mayoría de los países, lo que se denominó "planes de ajuste". Estos consisten fundamentalmente en un conjunto de medidas tendientes a desmantelar los instrumentos de intervención propios del estado de bienestar. Se trata de "achicar" el estado, para retornar al estado "mínimo" de comienzos del capitalismo. Las principales medidas del modelo del ajuste neoliberal, son: a) privatización de las empresas estatales, b) desregulación de la economía, derogando las normas protectivas y regulatorias, c) flexibilización laboral, reduciendo derechos de los trabajadores y llevando los salarios a la baja, d) equilibrio fiscal, es decir que el estado gaste solo los recursos de que dispone, para lo cual fueron necesarias sucesivas reducciones del gasto público, e) estabilidad monetaria, es decir, evitar las fluctuaciones bruscas del tipo de cambio en relación al dolar, que en Argentina implicó la convertibilidad ($ 1 = U$S 1). En los países periféricos como el nuestro, la aplicación de este modelo agrega dos implicancias prácticas: f) Apertura a la Importación: es decir, el ingreso indiscriminado de productos extranjeros, con la consiguiente pérdida de fuentes de trabajo locales; y g) Aumento de la deuda externa: dado que el conjunto de medidas generan desempleo, recesión, y reducción de la recaudación impositiva, el déficit fiscal era cubierto con préstamos de los organismos internacionales de crédito y emisión de bonos.
Este modelo, en sus dos versiones (liberal y neoliberal) requiere de un bajo nivel de involucramiento de la población en la actividad política. De modo que va a tender a reducir la participación electoral, y a mantener la dinámica política fuera del alcance de los grupos subordinados. Por tal razón es que existe una compatibilidad sustancial entre el modelo liberal y los partidos de notables, y entre el modelo neoliberal y los partidos mediáticos.
El modelo neoliberal, a nivel mundial, luego de una década de aplicación, mostró sus falencias, dejando al descubierto los mismos problemas que el estado de bienestar había tratado de remediar: pobreza, exclusión e injusticia social. En Argentina en particular, el modelo entró en crisis a fin del año 2001, de la mano de la protesta social y la crisis política institucional. Se declaró en default (se dejó de pagar) la deuda externa, y se volvió atrás con la mayor parte de las medidas de ajuste neoliberal.
Estado de Bienestar.El estado de bienestar, o Keynesiano, postula fundamentalmente que el estado debe intervenir activamente en la economía y la sociedad, con vistas a complementar el funcionamiento del mercado, garantizando un mínimo de bienestar básico a toda la sociedad.
Su mentor original fue el economista John M. Keynes, quien frente a la aguda depresión económica de 1929, aconsejó dejar de lado el modelo liberal, que el estado no se quedara en el rol de garante externo, sino que gestionara por si mismo aquello que el mercado no proveía: crédito, empleo e insumos estratégicos. Esta intervención decidida de los estados permitió a la recuperación de la economía.
Las instituciones típicas del modelo bienestarista son: a) Empresas Públicas: el estado se convierte en empresario en aquellos sectores que son indispensables para la economía, pero que el capital privado no quiere o no puede invertir. Por ejemplo: YPF (Yacimiento Petrolíferos Fiscales), ENTel (empresa nacional de Telecominicaciones). b) Regulación económica: el estado dicta normas obligatorias respecto de ciertos aspectos de la actividad económica, con vistas a favorecer su desarrollo. Ejemplo: ley de alquileres urbanos, fijación de precios máximos, fijación de precios sostén o cuotas de producción, etc. c) Impuestos progresivos: se cobran impuestos proporcionalmente mayores a aquellos que tienen mayores riquezas. d) Centralización estatal del crédito: el estado adquiere un rol predominante (o exclusivo, según los casos) en la asignación de crédito a las empresas privadas, orientando los préstamos hacia los sectores de mayor interés para la nación. e) Expansión monetaria (Inflación): El estado maneja el tipo de cambio y la cantidad de dinero circulante, en función de sus políticas de desarrollo, sin importar que esto genere inflación. f) Política social: el estado desarrolla una amplia red de planes de efectiva ayuda social en beneficio de los más pobres. Ejemplo: planes de vivienda económica, jubilaciones y pensiones, subsidios, planes de turismo social, etc. g) Derechos laborales: se consagran y efectivizan un conjunto de nuevos derechos en favor de los trabajadores (jornada limitada, descanso semanal, vacaciones pagas, indemnización por despido, etc.) que llevan a incrementar los salarios junto con el nivel de empleo. h) Proteccionismo. El estado nacional fomenta las industrias locales, limitando de distintos modos el ingreso de productos importados.
Mediante todas estas instituciones de intervención, el estado bienestarista, sin romper con el modo de producción capitalista, establece mecanismos de redistribución por el cual el beneficio de los sectores más ricos de la sociedad se ve acompañado por el incremento del bienestar de los sectores más pobres.
Desde el punto de vista político y social, el estado de bienestar se basa en la alianza de la clase capitalista local, con la clase obrera, representada a través de los sindicatos y los partidos populares, de modo que supone la vigencia de una activa mediación de los grupos sindicales, y la implementación, a nivel nacional, de poderosos partidos de masas.
Teoría de la Revolución social.La instauración de la sociedad capitalista y del originario estado liberal, ya a comienzos del siglo XIX dejó a la vista sus principales problemas: la injusticia social, la irracionalidad económica y la estrechez política. Las caras visibles de estos problemas son el desempleo, los bajo salarios, las deficientes condiciones de vivienda y de trabajo, la concentración de riquezas en pocas manos, el bajo nivel educativo de las clases populares y el apartamiento de éstas de la política democrática.
Tempranamente surgieron distintos movimientos que se rebelaron contra esta situación. Se expresaron mediante huelgas, protestas y manifestaciones, generalmente violentas, que fueron siempre reprimidas a sangre y fuego.
La principal de estas corrientes de contestación es el socialismo, cuyo teórico más notable fue Carlos Marx, quien en 1848 escribió el "Manfiesto del Partido Comunista". Esta obra resume y populariza su postura política. Sostiene que el sistema social capitalista y su complemento, el estado liberal burgués, no pueden dar solución a los problemas que plantean. La clase obrera debe entonces organizarse en sindicatos y partidos propios, que tomen el control de la producción y del estado. Este acto de toma del poder, adquiere el carácter de revolución, y tiene por objetivo el reemplazo del sistema capitalista por un sistema social y político más justo y democrático, en el que no existan clases sociales, llamado socialismo.
La utopía marxista postura un modelo de sociedad que al abolir el derecho de propiedad sobre los medios de producción, lleve a la extinción de las clases sociales y del estado. Al no existir derecho de propiedad, cada persona tomaría los bienes que necesita para vivir, sin limitación alguna. No existiría la codicia, ni el afán de consumo, ni el robo. Y al no existir una clase dominante, el aparato estatal dejaría de tener funciones. Marx supone que una sociedad sin estado y sin clases, sin autoridad ni propiedad, sería una sociedad libre que se autorganizaría espontáneamente.
El marxismo critica la democracia liberal, calificándola de "burguesa". Considera que en las democracias de los países capitalistas el poder no está en manos del pueblo, sino que existe una especie de "engaño" básico por el cual los mandatarios estatales manifiestan ejercer el gobierno para el bien de todos, pero secretamente lo hacen en beneficio de la clase dominante. Para el marxismo, la existencia de una clase rica o dominante es incompatible con la democracia. La única forma de alcanzar la democracia sería mediante un acto revolucionario que elimine a la clase capitalista, y ponga en el poder del estado a las clases dominadas. Esta democracia popular revolucionaria sería la única democracia auténtica, pero para la clase dominante equivale a una dictadura, dado que tiene por objeto revertir la dominación social. Esta democracia revolucionaria supone una forma de gobierno de asamblea (Ej.: Jacobinismo, Soviets, etc.) y la mediación de un partido político de masas de carácter revolucionario, que canalice la voluntad política de la clase obrera.
Esta teoría va a ser tomada por todos los movimientos de protesta, que van a transformarse en movimientos anticapitalistas. Durante el siglo XIX, sucesivas oleadas revolucionarias van a llevarse a cabo en su nombre. Pero el primer caso de revoluciones triunfantes será recién en 1917 en Rusia y contemporáneamente en México. No obstante el método centralista y autoritario aplicado en el primer país, va a ser muy cuestionado por el movimiento socialista Europeo y Americano, lo que junto con el estallido de la primer guerra mundial, va a llevar a la división del movimiento en varias líneas: el comunismo proruso, el socialismo reformista, el trotzkismo internacionalista y el anarquismo. Con posterioridad a la segunda guerra mundial van a surgir otras variantes de marxismo revolucionario: el maoismo en China, el Guevarismo latinoamericano, la Nueva Izquierda de los países capitalistas, etc.
Gobierno.El poder organizado del estado, sobre un territorio determinado, se denomina "Gobierno". Es uno de los tres elementos de la concepción clásica del estado, el elemento "Poder".
De acuerdo a cómo el poder estatal esté distribuido entre la población, hablamos de diferentes formas de gobierno. Cuando el poder está concentrado en pocas personas hablamos de dictadura. Cuando el poder está distribuído en toda la población, hablamos de democracia.
En función de cómo el poder estatal esté distribuido en el territorio, hablamos de diferentes formas de estado. Si el poder está concentrado en un solo punto del territorio, decimos que el estado es Unitario. Y si está distribuído en varios puntos del territorio, encontramos un estado federal.
A su vez los gobiernos democráticos pueden ser subclasificados, en función de su formato institucional, en sistemas persidenciales, parlamentarios, mixtos, y gobiernos de asamblea.
El gobierno de asamblea lo encontramos cuando el poder del estado es ejercido por una asamblea nacional soberana, que no reconoce poder superior, ni delega ninguna autoridad. El el tipo de formato institucional propio de los gobiernos revolucionarios. El Estado concentra un gran poder en su gobierno, para transformar las relaciones sociales en forma profunda y veloz.
Cuando el poder del estado está distribuído en varios órganos hablamos de división de poderes, cuyo objetivo es que el ejercicio del poder por cada órgano esté controlado por otro órgano. Si la preeminencia la tiene el poder ejecutivo, hablamos de Presidencialismo (EJ: Estados Unidos, Argentina). Si la preeminencia la tiene el poder legislativo, hablamos de Parlamentarismo. Y si la preeminencia oscila entre el ejecutivo (Presidente) y el Legislativo (que elige un jefe de gabinete contrario al partido del presidente) hablamos de sistemas mixtos o semipresidenciales.
Democracia.Demos significa Pueble y Cratos significa Poder. De modo que la democracia es una forma de gobierno en que el poder corresponde al pueblo.
Si el pueblo lo ejerce directamente en asamblea, hablamos de democracia directa. Si la población es muy numerosa y no puede reunirse en una asamblea, se ve obligada a elegir representantes. Nos encontramos entonces ante la democracia representativa o indirecta: el pueblo no gobierna directamente, sino a través de representantes (mandatarios) elector por él.
En función del grado de activación social, la democracia representativa puede clasificarse en
Delegativa o Participativa.
Democracia Delegativa.El problema que presentan las democracias modernas es la elitización de la política. Un reducido grupo de políticos profesionales se alternan en el gobierno, en tanto que la población permanece al margen del ejercicio verdadero del poder estatal. En la sociedad capitalista, dividida en clases dominantes y dominadas, la elitización favorece a los grupos más encumbrados, dado que le permite manejar el estado a su antojo. La elitización solo es posible si el común de la gente se mantiene en una actitud pasiva respecto de los conflictos políticos y sociales. Este tipo de funcionamiento de la democracia lo denominamos democracia delegativa, dado que los ciudadanos delegan su poder en la elite y se desentienden de la política.
Democracia Participativa.
Lo contrario a la elitización es la participación política. A través de la acción participativa la población toma injerencia en los asuntos públicos y puede volcar su resolución en un sentido más favorable a los intereses populares.
Cuando la sociedad, a través de sus grupos y organizaciones sociales participa activamente de los conflictos sociales y políticos, cuando se generan canales de entrada del pueblo a la organización del poder estatal, hablamos de democracia participativa.
En este modelo de democracia el pueblo es activo, no se desentiende de la cosa pública, sino que participa, delibera, actúa, reclama e impone políticas en beneficio del conjunto de la sociedad, aunque resulten perjudiciales a los grupos sociales dominantes. Por este motivo, la acción participativa de los sectores populares, tiende a entrar en conflicto con las propuestas del modelo de estado liberal. Del mismo modo, no tiene compatibilidad alguna con el tipo de partidos de notables. Aunque corresponde reconocer, aún no se ha desarrollado un formato partidario que le resulte afín.
Estructura y Dinámica Política.Cuando estudiamos las formas institucionales del estado, de sus diversos componentes, y de la relación de éste con la sociedad, hablamos de Estructura Política. En este área es clave el estudio del Estado, del Gobierno, y en particular, de la democracia.
En cambio, cuando estudiamos cómo se mueven y cambian estas formaciones, cómo actúan los grupos y organizaciones, o cómo resisten la acción de los otros, nos referimos a la dinámica política. En este aspecto es fundamental el estudio de la mediación política, de los grupos políticos, de los partidos políticos, y de la opinión pública.
PartidosSon conjuntos de personas, organizadas, con vistas a ocupar espacios de poder en el estado. Cuentan básicamente con tres elementos: las personas, la organización, y el objetivo de ocupar un espacio de poder estatal.
Esto implica que no puede haber un partido político que no congregue una pluralidad de individuos. Este conglomerado debe contar con algún tipo de organización. Y la finalidad del mismo debe ser acceder a cargos estatales. Pueden ser cargos legislativos, judiciales o ejecutivos, del área nacional o local, mediante elecciones o por otros procedimientos. Si un grupo persigue la acumulación de poder fuera del estado (ej: un movimiento anarquista) queda excluído de este concepto, manteniéndose en la categoría más general de "grupo".
La función del partido político es la de mediar entre la gente y el gobierno. Esta mediación tiene dos aspectos: ascendente y descendente. Es ascendente cuando el partido lleva ante el gobierno reclamos de la sociedad. Hablamos entonces de "representatividad" del partido. Y es descendente cuando el partido se ocupa de hacer aceptable, a la sociedad, determinadas políticas del gobierno. Hablamos entonces de consenso.
Los partidos, en función de su inserción en los conflictos sociales, pueden clasificarse como de izquierda, centro y derecha. Y en función del tipo de organización que poseen, puede hablarse de partidos de notables, partidos de masas y de partidos mediáticos.
Izquierda y Derecha.Dada la función de mediación política que caracteriza a los partidos, es sumamente importante considerar cómo es la inserción de cada partido en los conflictos sociales, políticos y económicos que se presentan en una sociedad. Esto es especialmente importante si tenemos en cuenta que en la sociedad dividida en clases en que vivimos, los sectores dominantes están en constante puja de intereses con los sectores populares.
La Clasificación Izquierda/ centro/ derecha parte de suponer que la historia de la humanidad es una superación de la desigualdad y del autoritarismo, y que el futuro tiende al progreso, esto es, hacia una mayor libertad política e igualdad social.
Aclarada entonces la relatividad de los términos, vamos a sostener que derecha significa conservación del orden establecido. Orden éste que es desigual e injusto, pero que los partidos de derecha tienden a justificar con distintos argumentos vinculados a la religión, la raza, etc. En cambio, hablamos de izquierda cuando las acciones de un partidos son favorables al progreso social, y al cambio del orden establecido por uno nuevo, más favorable a la libertad e igualdad. Cuando un partido se encuentra en una posición ecléctica entre las dos anteriores, hablamos de partidos de centro. Centro significa entonces una transacción entre la conservación del orden establecido, y la necesidad de cambio de los aspectos más defectuosos del mismo.
Partidos de Notables.Es la forma de organización característica de los partidos burgueses de comienzos del capitalismo. Fueron el vehículo organizativo por el cual se fue canalizando el sufragio de porciones crecientes de la población. Aunque una vez impuesto el sufragio universal, al resultar menos eficaces que los partidos de masas, declinaron como forma organizativa.
Se caracterizan por estar centrados en la figura de un "notable", un personaje prestigioso, procedente de las clases elevadas, típicamente "el doctor". Este notable organiza y financia la rudimentaria campaña electoral. Esta organización desaparece una vez finalizadas las elecciones, y los electores pierden casi el vínculo orgánico con el notable hasta las próximas elecciones. Una vez en la banca parlamentaria, el notable no rinde cuentas más que a su conciencia. Sus pensamientos toman forma de "doctrina" a través de medios escritos, como la prensa diaria o periódica. El eje de la doctrina es la argumentación racional. El notable conforma, junto con otros notables, en legislatura, por razones de afinidad, un "bloque", que muchas veces a su vez da origen a la organización partidaria, en distritos vacantes.
Este tipo de organización partidaria se condice con formas de democracia con sufragio restringido, típicasde los regímenes de los países capitalistas centrales durante la primer mitad del siglo XIX, de modo que han sido el formato característico de los partidos burgueses y conservadores.
Partidos de Masas.Son la forma organizativa característica de los partidos populares. Por este cauce se canalizaron los movimientos de protesta obrera (socialismo,comunismo), aunque en algunos casos dio origen a regímenes totalitarios de partido único, como el Nazifascismo.
En la medida que los regímenes burgueses, durante el siglo XIX y comienzos del siglo XX, van otorgando derecho de sufragio a capas cada vez más amplias de población, es decir, en la medida en que se va univeralizando el sufragio, se incorporan progresivamente más numerosas masas de población, que no pueden ser organizadas con el formato de los partidos de notables. Por otro lado, los nuevos votantes que se incorporan pertenecen a las clases pobres, tienen un bajo nivel educativo (usualmente no saben leer) y poseen intereses socioeconómicos contrarios al orden capitalista establecido.
Las organizaciones populares que dan origen a los partidos de masas, generalmente están vinculadas a la lucha gremial, y cuentan con enraizamiento en la clase obrera urbana. Este tipo de partidos nace al calor de la lucha contra el sistema establecido, de modo que la ideología tiene generalmente un papel central. Su estructuración es piramidal: los núcleos de base, eligen sus delegados que forman comités regionales, que a su vez delegan en un comité central. El papel político predominante lo tiene el comité central partidario. La actividad de esta organización es permanente. La comunicación entre las bases y la dirigencia es constante, sea a través de asambleas, de mecanismos de delegación o a través de la prensa partidaria. El partido se sostiene con una cuota de los afiliados de base, que aportan al partido porque lo consideran como propio. Las bancas ganadas por el partido en elecciones, se consideran que pertenecen al partido y no al legislador. De modo que el representante electo tiene que rendir cuentas constantemente al partido, que dirige su accionar parlamentario. El objetivo de la organización, más allá de ocupar espacios de poder en el estado, es transformar radicalmente la sociedad, en favor de los sectores populares. El medio de comunicación característico de estas organizaciones es la prensa partidaria y la Radio La preeminencia del comité central, y el uso de este último medio de comunicación, dieron lugar a la emergencia de liderazgos políticos de alcance nacional, caracterizados por un carisma sumamente personalizado (Ej.: Lenin, Stalin, Vargas, Perón).
Este tipo de organizaciones partidarias, por su capacidad de englobar y movilizar a los sectores populares, ha tenido un rol fundamental para el establecimiento y legitimación del estado de bienestar. En otros casos se han orientado hacia salidas revolucionarias no siempre exitosas.
En el caso argentino, el típico partido de masas ha sido el Peronismo, organizado en base a la estructura sindical, en torno del liderazgo de Perón, y en función de un poderoso estado de bienestar, lo que a su vez dió un impulso sin igual a la industrialización capitalista nacional.
Partidos Mediáticos.Es la organización partidaria característica desde la aparición de la Televisión hasta la actualidad. El papel principal lo tiene los técnicos y profesionales de la opinión pública, que se encargan de diseñar e implementar campañas comunicacionales exitosas en la tarea de vender un producto: "el candidato". La figura visible de esta organización es "el candidato", cuya figura, ideas, discurso, etc. son artificialmente construídos para "ganar el voto" del elector.
Una vez electo el candidato, carece de vínculos con quienes lo han votado, dado que no existe una organización estable que lo controle. De modo que queda con las manos libres para entrar en acuerdos políticos o defensa de intereses específicos, sin importar que condigan o no con las expectativas de quienes lo han votado. Este funcionamiento los hace muy permeables a la influencia de los sectores económicamente dominantes de la sociedad. Vinculado con esto, encontramos su característica de aceptar financiamiento de particulares y empresas privadas, sin perjuicio del aporte que puede realizar el estado para su sostenimiento.
El medio de comunicación por excelencia de estos partidos, es la televisión, tanto abierta, por cable, satelital, etc. Este medio permite la ilusión de un contacto personal del sufragante con el candidato que diariamente se instala en el aparato de TV del comedor de su casa, para transmitirle un mensaje que contiene lo que el televidente quiere escuchar.
La elaboración del discurso de campaña corre por cuenta del equipo de profesionales, que suelen ser una agencia contratada que ni siquiera pertenece al partido. Este equipo realiza encuestas y ensayos, para conocer qué piensan los electores, cuales son los temas y posiciones sensibles, y luego indican al candidato lo que tiene que decir o no decir, y cómo hacerlo. Es fundamental que el discurso deba ser pronunciado en tono jocoso, o solemne, en escenarios públicos o en ámbitos intimistas, si el candidato tiene que gesticular, o vestirse de determinados colores, o concurrir a programas cómicos o deportivos, etc. Todas estas decisiones corren por cuenta del equipo técnico de campaña.
Desde hace varias décadas las elecciones presidenciales estadounidenses son un ejemplo de funcionamiento de este tipo. En Argentina la primer elección centrada en esta modalidad, fue la que llevó a la presidencia a Alfonsín en 1983, del mismo modo que lo fueron las elecciones en que ganó Menem en 1989 y 1995, y la que ganó de la Rua en 1999.
Este tipo de organización de la actividad partidaria electoral, es más efectiva que la de los partidos de masas. Pero aleja a la población del escenario político. Transforma la política en algo ajeno a la gente. quita a los sectores populares instrumentos de control sobre los mandatarios. Es un arduo desafío, para los sectores populares, la generación de formas organizativas que además de tener la eficacia mediática de estos partidos, cuenten con el arraigo y representatividad popular que otrora tenían los partidos de masas. La historia se escribe día a día, en cada paso que da el PT en Brasil, el Frente Amplio en Uruguay, el Chavismo en Venezuela y las distintas vertientes del movimiento popular en Argentina. El resultado no será ajeno a lo que cada uno de nosotros haga para lograrlo.
Grupos Sociales y Política.Cuando hablamos de Grupos, nos referimos a organizaciones de parte de la población, que realizan acciones políticas, pero su objetivo central no es ocupar espacios de poder en el estado.
Los grupos son los principales protagonistas de la dinámica política de un país. De allí surgen las demandas, los reclamos, los enfrentamientos, y los intercambios. Lo característico de estos grupos es que sostienen intereses parciales, es decir, de una parte de la sociedad. La teoría política burguesa sostiene que sería función de los partidos políticos realizar una tarea de síntesis que amalgame los intereses parciales, en un único programa universal, que beneficie a toda la sociedad. Desde una perspectiva más realista, puede decirse que este proceso de síntesis de intereses sociales parciales, tiene un límite que está dado por los conflictos centrales que toda sociedad afronta. Estos conflictos demarcan grandes líneas divisorias que tienen de un lado a los sectores dominantes y del otro a los sectores populares, siendo sus intereses y estrategias contradictorios entre sí. Tanto los grupos sociales como los partidos políticos del campo popular, deben tener en cuenta esta demarcación principal al momento de trazar su estrategia política.
En función de estas divisorias centrales de intereses, debemos decir que existen grupos representativos de sectores económicos dominantes, que en las últimas décadas han dado apoyo a salidas de tipo neoliberal. En cambio, los grupos ligados a sectores populares se encuentran sustancialmente interesados en soluciones redistributivas, más vinculadas al modelo bienestarista o alternativo.
De acuerdo al grado de involucramiento político de lo grupos podemos clasificarlos en grupos de opinión, grupos de interés y grupos de presión. Todo grupo que manifiesta una posición política ante un conflicto es un grupo de opinión. Cuando el grupo tiene no solo una opinión, sino un interés sectorial en que el conflicto se resuelva de determinada manera, hablamos de grupo de interés. Y cuando además de tener un interés moviliza sus recursos (económicos, políticos, organizativos) para presionar con vistas a que el conflicto se resuelva en función de sus intereses, hablamos de grupo de presión.
En el escenario político actual, los grupos tienden a denominarse ONGs ("oenegés" u organizaciones no gubernamentales) para resaltar que son organizaciones que permanecen en el ámbito de la sociedad civil y no pretenden ocopar espacios en el estado. Esta denominación es una manera de intentar legitimarse ante la opinión pública. Las ONGs son las células organizativas básicas de una democracia participativa, que es vista como "lo deseable" por la opinión pública y la sociedad. Entonces, todo actor social, para mostrarse como un interlocutor legítimo, se presenta a si mismo como ONG. Asimismo, existen la tendencia de parte de las élites partidarias, de tratar de reciclar su imagen gastada, a través del ropaje alguna ONG. Por no se trata en estos casos de verdaderas organizaciones sociales populares, sino de intentos de maquillar opciones sociales y políticas de tipo elitista y antipopular.
Las ONGs legítimas, los grupos verdaderamente populares, se reconocen en los conflictos a través de la lucha. Argentina en particular, presenta, en los últimos 10 años, una nueva generación de luchadores sociales, que han llevado adelante verdaderos combates por la supervivencia, y han logrado con éxito, no solo garantizar el sustento para los sectores de población que abarcan, sino que han podido desarrollar nuevas formas de organización y de acción política (saqueo, corte, asentamiento, escrache) cuyos desencadenamientos a nivel de la política nacional, aún están pendientes de resolución.
Opinión Pública.No existe un concepto unitario de este tema.
Los pensadores clásicos de la democracia moderna, suponían que los representantes electos debía hacer efectiva la voluntad popular, y que la forma de expresión de esta voluntad era la opinión pública. , que entonces vendría a ser la opinión unificada del pueblo.
El problema es cómo determinar específicamente cuál es la opinión de la gente respecto de los temas puntuales. Dado la elitización de la política burguesa y su contexto de desigualdad económica básica, al llevar este concepto a la práctica, la opinión que más se oye, no es necesariamente la del pueblo, sino la de aquellos que tienen los medios económicos, políticos o comunicacionelaes para hacerse oir.
Frente a esta cuestión, el planteo de los sociólogos positivistas es realizar investigaciones (sondeos) de opinión, a ver qué piensa la gente. Se toma una muestra de la población, se la interroga, y su resultado sería la auténtica opinión de la gente. Bourdieu critica esta visión y considera a la opinión pública como un "artefacto" o artificio, porque se le interroga a la gente sobre cuestiones que no tienen opinión formada, los entrevistados no eligen las preguntas, ni la categorización de las respuesta, las cuantificaciones son arbitrarias, etc. En tanto, el núcleo de la opinión del pueble, permanecería -según Bourdieu- inaccesible.
Por su parte, los medios de comunicación, tienden a considerar como opinión pública el conjunto de opiniones que emiten los medios masivos de comunicación. Lo que también es poco representativo, dado que el hecho de que un medio privado sostenga una postura no significa que sus lectores, o la sociedad en general, opinen lo mismo.
La noción de opinión pública, a nuestro entender, debe ser relativizada. Es una ilusión suponer como sostenían los clásicos, que exista o pueda conocerse una opinión pública ideal y universal de todo el pueblo. Dentro de la población siempre existen diferentes corrientes de opinión que disputan entre si, existen personas y grupos con más poder y medios que otros para imponer su postura, y existen, también, relaciones de dominación ideológica (hegemonía) que tornan falsas o inválidas las propias manifestaciones de los pobladores de los sectores sociales subalternos. No obstante ello, no puede negarse que efectivamente existe, en las modernas sociedades capitalistas, un ámbito público de debate de ideas, con amplios márgenes de libertad de pensamiento y con reales -aunque desiguales- canales de expresión para todos los actores sociales. Por estos motivos, proponemos caracterizar la opinión pública como un proceso de deliberación pública, desigual, en la que cada uno de los actores políticos, sociales y comunicacionales expresa y trata de imponer su postura, incorporando y subsumiendo las opiniones de los otros.
Sistema Electoral Proporcional.Es un modo de elegir miembros de un cuerpo colegiado (como un parlamento) en el que las bancas se asignan, a los distintos partidos, en proporción a la cantidad de votos obtenidos. Es muy difícil lograr que este reparto sea exactamente proporcional, como indicaría una forma ideal de democracia. Las principales variantes de este sistema son dos. El sistema de cociente, y el sistema D´hondt.
Según el sistema del cociente, se debe dividir el total de votos por la cantidad de bancas. Se obtiene así la cifra repartidora. Luego se divide la cantidad de votos de cada partido por la cifra repartidora, y la cantidad de unidades enteras logradas por cada uno, corresponde a la cantidad de bancas que le tocará. Como normalmente quedan bancas sin asignar (porque en la primera fase se asignan bancas por números "enteros" y no por decimales, para asignar este remanente de bancas existen dos criterios suplementarios: o se asignan al ganador, para reforzar la mayoría parlamentaria, o se asignan, sucesivamente a cada uno de los mayores residuos obtenidos por cada partido. Residuo es, en este caso, los decimales remanentes luego de asignar a cada partido sus bancas por las unidades enteras alcanzadas.
Según el sistema D´Hondt, se debe dividir la cantidad de votos obtenido por cada partidos, sucesivamente por los números uno, dos, tres, y así sucesivamente hasta el número de bancas a repartir. Luego se van tachando los mayores resultados, hasta tachar, por órden un número igual a la cantidad de bancas a repartir. El último de los números tachados es la cifra repartidora, y no existirán residuos. Es un sistema matemáticamente más perfecto que el anterior.
Lo contrario al sistema proporcional, o lista sábana, es el sistema de circunstripciones uninominales.
Este sistema es conocido en Argentina como "Lista sábana", dado que al momento de la elección, el elector se encuentra con una larga boleta, que suele contener una prolongada lista de candidatos, de los cuales solo conoce unos pocos, los primeros. El resto de los candidatos, en general, permanecen desconocidos para la opinión pública. Esto hace que la lista de candidatos suela contener nombres de sujetos "impresentables", dado que quedan virtualmente "ocultos" bajo esta extensa sábana del anonimato. En virtud de este problema, la lista sábana es el ámbito predilecto de influencia de los grupos sociales dominantes que de esta manera "cuelan" candidatos favorables a sus intereses, desvirtuando de esta manera el contenido democrático y participativo que la vida electoral y partidaria debería contener.
Sistema Uninominal.Consiste en elegir un legislador por distrito, de modo que para cubrir todos los cargos del órgano legislativo de que se trate, se debe dividir el territorio en tantas circunscripciones como bancas haya que cubrir. Cada sufragante vota por un candidato, y el ganador en cada distrito, queda electo. La definición de la elección puede ser a simple pluralidad (el que más votos saque) o por mayoría absoluta (la mitad más uno de los votantes), en una o dos vueltas electorales.
Es el sistema utilizado en Gran Bretaña. Tiene la ventaja de que cada legislador es altamente representativo, y tiene un gran arraigo local. Cada zona conoce a su diputado, lo trata a diario, y lo presiona para que cumpla con su mandato original.
El problema que presenta es que deja sin representación a las minorías. Es decir que es un sistema representativo de las mayorías pero no representativo de las minorías. Supongamos una provincia que se divide en diez distritos electorales, y que cuenta con tres partidos fuertes. Uno de ellos gana la elección en todas las circunscripciones, alcanzando el 51 % de los votos. Supongamos que el segundo partido alcanzó el 30 % de los sufragios, y que el tercero alcanzó el 19 %, pero no ganaron en ningún distrito. Con este resultado, el órgano legislativo queda un 100 % en manos del partido ganador, pese a que ha obtenido apenas el 51 % de los votos. La oposición queda excluída. El sistema proporcional, en cambio, contiene elementos que pueden resolver este problema, tornando más democrática la representación. Pero genera a su vez otras dificultades.
Modelo Alternativo.
Con esta denominación, referimos un proyecto de relación estado sociedad caracterizado por una fuerte presencia del poder público, a la vez que por una predominante centralidad de la acción de los grupos sociales populares. Se trata de una variante no capitalista de imbricación del estado y los actores sociales, en el que las mayorías populares tengan efectivo control, tanto de las relaciones sociales como del poder estatal: un tipo de estado de bienestar basado en la democracia participativa, que oriente el desarrollo económico (sea público, privado o social) en favor de los intereses del conjunto de la sociedad.
Así presentado el concepto, asumimos que: a) es una utopía, b) es un recurso teórico. Los proyectos sociales y políticos no son producto de la actividad aislada de los intelectuales. Al contrario, son resultantes de la vinculación orgánica de la producción teórica y el proceso de construcción social y política que cada sociedad se da a si misma. No obstante, consideramos necesario plantear de antemano una formulación porque consideramos que la utopía, es uno de los principales aspectos motivadores de la acción, y porque desde el punto de vista conceptual, es una pieza indispensable para entender la construcción teórica que aquí presentamos.