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miércoles, 2 de marzo de 2011

Antipolitica

ANTIPOLITICA.

La Actitud antipolítica.
La Antipolítica es una actitud consistente en rechazar de plano todo lo vinculado a lo político. Tiene su expresión típica en frases como :
“La política es sucia”
“Los políticos son todos iguales, son todos unos chorros”
“Yo de política no quiero ni oír hablar”
“Todos transan”, etc.
Suele estar complementada por una crónica tendencia al pesimismo reflejada expresiones como :
“A este país no lo arregla nadie”
“Vos solo no podés cambiar nada”
“Esto está cada vez peor, y va a seguir así”, etc.
Asimismo, y pese a la aparente contradicción, también se acompaña con una tendencia al optimismo ingenuo expresado en palabras como :
“Acá al que va a laburar todos los días nunca le falta un plato de comida”
“El buey solo bien se lame”
“A mi dejame que siga así, que estoy bien”
“Si te proponés algo realmente en serio, seguro que lo lográs”
“Querer es poder”, etc.
La actitud antipolítica genera conductas generalizadas de no participación en eventos sociales o políticos, recluimiento en entretenimientos puramente deportivos o televisivos, desconocimiento completo de la vida artística y cultural, abandono para siembre de la educación formal luego de terminado el colegio secundario, etc. El antipolítico típico se caracteriza por una modo de vida básicamente privatizado, rutinario, repetido, y conectado al resto del mundo principalmente a través de los mensajes que recibe a través de la radio y la televisión.
La actitud antipolítica tiende a generar en sus portadores un sentimiento de impotencia primero, y de irresponsabilidad después, que se transforma en una queja a repetición respecto de todo aquel que tenga funciones de dirección u organización. Esto genera una sospecha generalizada respecto de todas las organizaciones de cualquier tipo que fueren; y redunda en una vivencia inconfesable de gran desorientación interna del sujeto, temor, e incertidumbre. Todo lo cual se termina resolviendo en un no satisfactorio encapsulamiento en la privacidad doméstica teleconectada.

Consecuencias políticas de la antipolítica :
La persona antipolítica trata de sustraerse de lo político. Pretende no influir ni ser influído por la política. Pero no lo logra. Porque la dinámica de la vida política lo interpela y lo incorpora igual, quiera o no quiera, sepa o no sepa.
Sostuvimos en la clase anterior que política en un sentido estricto es el conjunto de relaciones de poder que tienen que ver con el estado. En sentido amplio, política es todo aquello que se vincula al poder en general, sea en relación al estado o a la sociedad. Sea que hablemos de poder en una escuela, en el interior de una familia, en el seno de un grupo de amigos adolescentes, en una banda de ladrones, etc. En todos estos casos se producen relaciones de poder.
Es decir, que cualquier persona que vive en sociedad, aunque trate de evitar verse incluída en relaciones de poder, no puede sustraerse. Vivir en sociedad es participar de relaciones de poder, políticas, de alguna manera.
Cuando las personas participan de esas relaciones sociales “políticas”, en sentido amplio, si tienen una actitud antipolítica, generan las siguientes consecuencias :
a) Delegan su poder. Como el poder existe aunque ellos no quieran, no hacerse cargo del poder que nos dan es delegarlo a otro. Si un individuo no ocupa su lugar de poder, lo deja libre para que lo ocupe otro. Por ejemplo : cuando un servicio público anda mal, existen mecanismos y canales para efectuar el reclamo. Si el usuario no reclama, delega el poder en la Empresa prestadora para que mantenga el servicio como quiera.
b) Se dejan manejar. Al no expresar cuál es su voluntad, su opinión, frente a los problemas que se suscitan, el antipolítico renuncia a que se haga su voluntad, y se somete tácitamente, a la voluntad de quien ocupa su lugar de poder. Por ejemplo, cuando vamos a la comisaría a hacer una denuncia y el oficial se niega a tomarla, la actitud antipolítica es indignarse y resignarse a que esa denuncia no va a ser presentada. Al resignarse el antipolítico se deja manejar por el que ejerce el poder.
c) Reproducen el sistema. El sistema funciona en base a las relaciones sociales y de poder establecidas de hecho o de derecho. Pero generalmente concede espacios y relaciones de poder inversas que permiten a los ciudadanos comunes hacer llegar sus peticiones, opiniones y quejas. Esa influencia posible es el poder de los que no gobiernan el sistema. En la medida que esa influencia de los ciudadanos (llamados en su conjunto sociedad civil) se multiplica, esto funciona como una presión sobre el sistema, tendiente a su transformación. La presión de la sociedad puede hacer que el sistema cambie. Pero si esa presión no se da, si el poder del ciudadano no se ejerce, si no llegan quejas o reclamos, el sistema no cambia, y se reproduce. Es decir, que lo que al comienzo era una negativa a participar, ahora termina haciendo que el sistema se sostenga saludablemente. Ejemplo : Los abusos de las empresas de peaje en las autopistas : en horas pico demoran a los automovilistas tantos minutos como los que les ahorran en la circulación. Pero no hay reclamos por este tema. Entonces las empresas siguen funcionando igual. Nuestro silencio reproduce el sistema injusto.
d) Hacen política sin quererlo. Nos damos cuenta que el “no hacer” del antipolítico es una forma de hacer política por omisión, y sin quererlo. El antipolítico, con su pasividad, suma al campo de los corruptos, de los autoritarios, de los burócratas. Y debilita la fuerza de los ciudadanos bien intencionados, de los líderes honestos, de los técnicos eficientes. Por ejemplo, si estoy en contra de lo que está haciendo el gobierno en sus principales líneas de acción, pero el día de las elecciones no voy a votar, o cuando se organiza una protesta masiva (apagón, huelga, manifestación) no participo ; en la suma y resta de fuerzas a favor y en contra del gobierno, la abstención del antipolítico se cuenta como un apoyo al gobierno y como un punto en contra de la oposición.
e) Perjudican sus intereses. Al no ocupar los espacios de poder que posee, el antipolítico está resignando los instrumentos a su alcance para defender sus intereses y hacer valer sus derechos ; lo que en definitiva, significa perjudicar sus intereses particulares, y a la larga pone en riesgo la privacidad protegida en la que creía haberse recluído.
f) Perjudican a la mayoría. El antipolítico, aunque no lo quiera, no está solo, sino que vive en sociedad.. Y los demás miembros de la sociedad necesitan que cada uno de sus conciudadanos ejerzan sus derechos y se movilicen en defensa de ellos. En la clase anterior vimos que las relaciones políticas de una sociedad, en sentido amplio, podían graficarse como una inmensa red, en la que tiento y cada nudo refuerzan o debilitan al sistema como un todo. El poder de cada uno dependen del poder de todos. Por eso, cuando el antipolítico resta su poder, no solo se perjudica a sí mismo, sino que le resta poder a todos los que padecen los mismos problemas que él.
g) Actúan irresponsablemente. Como corolario de lo anterior, vemos que el antipolítico es una persona que no se hace cargo de lo que le corresponde. Que no asume la responsabilidad de defender lo que le pertenece. Que no se asume como persona adulta, en definitiva.
h)Son Antiéticos. Entendemos por ética la disciplina que analiza y debate lo relativo a la justificación de los valores y fines últimos del ser humano. La actitud antipolítica, como vimos al comienzo, no deriva de un razonamiento -no importa si acertado o equivocado- acerca de qué es lo mejor. La actitud antipolítica es más bien una conducta reactiva , una reacción inconsciente a los inmensos desafíos que la sociedad actual nos plantea. Frente a esos desafíos el antipolítico tiene una actitud negatoria e irracional. Se cierra. Se en-cierra en su privacidad. Entretanto, se entretiene con la TV o el Fútbol. Y trata de no ver. El antipolítico no tiene una moral o una filosofía política derivada de su propia manera de pensar, sino que la antipolítica es una manera de “no” pensar. Por eso es antiética.

Conclusión.
Si las personas con una actitud que estamos analizando delegan su poder, se dejan manejar, reproducen el sistema, hacen política sin quererlo, perjudican sus intereses, perjudican a la mayoría, actúan irresponsablemente y son antiéticos ; entonces tenemos que concluir que su postura es completamente política. Y que sumadas las conductas políticas de todos los antipolíticos de nuestra sociedad, vemos que conforman -sin quererlo- una fuerza política de primer orden en el sistema político nacional, que actúa en favor de los políticos más corruptos y elitistas del espectro partidario actual.

Raúl N. Alvarez
12.12.98

martes, 1 de marzo de 2011

Politica y Poder

Poder y Política.

Poder.
El Hombre es un ser social, produce su vida en relación. Cada relación con el otro influye en mí, e influye en el otro. Pero a veces influimos más de lo que nos influyen y viceversa.
Por ejemplo, cuando participamos de una charla de sobremesa en familia y hablamos de los programas de televisión que miramos, o de las FM que escuchamos, nos intercambiamos información y es probable que a la semana siguiente yo esté mirando la Tele a ver que tal me resulta el programa de TV que le gusta a mi tío, y que él esté a su vez escuchando una audición radial que yo le recomendé. En esa relación nos influímos , nos determinamos recíprocamente. Pero a veces, las relaciones sociales no son tan igualitarias y son unos los que determinan a otros. Volvamos a la charla de sobremesa. Mientras yo hablo con mi tío, i primito de cinco años prendió la tele para ver dibujos animados a todo volumen. Mi tío interrumpe la conversación, se levanta como una tromba, apaga la televisión y reta a su hijo diciéndole que no se puede ver tele en una sobremesa familiar. “Pero por qué, Pa, si yo estoy aburrido...” – mi tío cierra el dialogo: “Te dije que no, es no”.
Cuando una persona determina la conducta de otra nos hallamos ante una relación de poder. Que no por eso deja de ser una relación social, sino que le adosamos un calificativo especial: “de poder”. ¿Qué es el poder? Diremos entonces en forma genérica que el poder es la determinación de la conducta de una persona, por otra.
Cuando la relación es asimétrica el poder consiste en que una persona determina la conducta de otra. Cuando la relación es igualitaria, la determinación es recíproca y simétrica : hay dos poderes que se determinan entre sí.

Política, Derecho y Poder para todos.
¿Qué tiene que ver ésto con la ciencia política ?
Es que la ciencia política es la ciencia que estudia la política. Y la Política, en sentido amplio es todo aquello que tiene que ver con el poder, todo aquello que tiene que ver con la determinación total o parcial de la conducta ajena. Todo aquel que con su decisión puede afectar la conducta de otro, está incluído en una relación política.
Por ejemplo cuando un preceptor de una escuela impide la salida de los alumnos del establecimiento, o cuando el capataz de una fábrica ordena a los obreros ir a descargar un camión, o cuando el pasajero toca el timbre al chofer del colectivo para que lo pare en la próxima esquina, en todos esos casos hay un ejercicio del poder.
Todas esas relaciones sociales de poder se encuentran reguladas por el derecho, que indica lo que “se debe” o lo que “no se debe” hacer o no hacer en una relación social.
Esto convierte a las relaciones de poder en relaciones jurídicas.
Es decir, que en toda relación de dos personas, siempre estará presente el derecho y el poder, como siempre estará presente el aire, el inconsciente o la humedad. Como poderes recíprocos, o como poderes asimétricos. En cumplimiento de las normas o en violación de las normas. El derecho y el poder son omnipresentes.
Si alguno de mis lectores, aburrido ya de leer esta clase, en la intimidad de su lectura, en su casa, o mejor dicho, en el baño de su casi dijera “me c... en la política”. Yo le digo: “Pero claro, tiene todo el derecho de hacerlo, y no hay poder que se lo pueda impedir. En sociedad, siempre hay política y siempre está presente el derecho.

La gráfica del poder. La Red.
Si empezamos esta clase pensando en el yo individual como un punto solo y perdido en el espacio, podemos graficar una relación social como una línea imaginaria que une dos puestos: Yo y el otro Yo.
Yo: .
Yo y otro yo: ________
¿Si somos tres? 
¿Y si somos cuatro?  o X o =
(Esto ya parece una clase de geometría). ¿Y Si somos un millón de individuos. Imagínenlo... Un millón de líneas a la millonésima potencia. Esa es la cantidad de relaciones de poder que nos entrecruzan en una sociedad de un millón de personas.
Dice Foucault que “El poder es, y debe ser analizado como algo que circula y funciona –por así decirlo- en cadena ... el poder funciona y se ejerce a través de una organización reticular. Y en sus mallas los individuos no solo circulan sino que están puestos en la condición de sufrirlo y ejercerlo; nunca son el blanco inerte o cómplice del poder, son siempre sus elementos de recomposición. En otras palabras: el poder no se aplica a los individuos, sino que transita a través de los individuos...”
Las relaciones de poder de los individuos en sociedad, podemos visualizarla como una inmensa red, despareja, irregular, totalmente embrollada, pero inmensa, en la que cada nudo, cada tiento es parte del todo, y su presencia lo refuerza o lo debilita.

Poder, Política y Estado.
¿Quiere decir esto que las relaciones de poder son anárquicas? No. Porque a su vez, tanto el derecho como las relaciones sociales (de poder) subyacentes, se encuentran organizadas de determinada manera. Esa red de relaciones sociales de poder que es la sociedad, no tiene forma anárquica. Hay algunos puntos de mayor concentración que otros .
Según el derecho, es decir, según lo que “debería ser” acorde lo que dicen las normas, el área de mayor concentración de poder, el núcleo central de ese ramillete de poder, es el Estado.
Encontramos aquí una segunda manera, más restringida de entender la política. Política en sentido estricto sería todo aquello que tiene que ver con el poder del estado. Sea como ejercicio del poder, como resistencia a ese poder, como abstención de ejercicio del poder, etc.
No obstante cuidémonos bien al decir que el poder del estado es político. Porque en sentido amplio también es político el poder de los individuos en sociedad, fuera del estado. Solo que ese poder social de los individuos, es político en sentido amplio.

Estado y Coerción.
¿Qué nos obliga a aceptar el poder, a obedecer las normas, y a tolerar ciertas relaciones sociales? En gran parte, la amenaza de sanción, es decir, la coerción. La amenaza de que la autoridad me castigue si no obedezco la norma. ¿Quién detenta esa autoridad en las sociedades modernas? El estado. Si no acato por las buenas, el estado se me impone por la fuerza. Pero eso, el uso de la violencia estatal es el recurso final que justifica la vigencia de un orden jurídico y social.
Sin embargo ese ramillete de relaciones sociales de poder se formaliza en el estado pero no se define allí. El estado es la formalización del orden. No obstante las decisiones más importantes de una sociedad suelen tomarse en otro lado, por encima del orden jurídico estatal.

Determinantes Meta-Jurídicos.
No es cierto que siempre que obedezco lo hago porque tengo miedo a la amenaza de sanción. La mayoría de las normas suscitan obediencia sin que los individuos piensen en posibles sanciones. El poder muchas veces tiene otros motivos que están más allá de las normas jurídicas.
Muchas veces se obedece por convicción ideológica o religiosa, o por interés económico, o por el solo placer de verse sometido, o por razones éticas, etc. Por ejemplo, pienso en la obediencia de un soldado de un ejército fundamentalista islámico, o de un inversor de bolsa de N.York, o en el goce de un masoquista, etc. Los fundamentos del poder pueden ser muy variados.
Cuando estudiemos a Castoriadis veremos que para él, por encima del poder jurídico está el poder d elos significados sociales: “En la cima del monopolio de la violencia legítima encontramos el monopolio de la palabra legítima, y este a su vez, ordenado por el monopolio de la significación válida...”
Pero cuando leamos a Marx, en cambio, nos va a decir que lo que determina la política, es la economía, las relaciones sociales de producción: “El conjunto de las relaciones sociales de producción forma la base real sobre la que se levanta la superestructura jurídica y política, y a la que corresponden determinadas formas de conciencia social. El modo de producción de la vida material condiciona el proceso de la vida social, política y espiritual en general...”
Lejos de esta idea, quienes profesan el catolicismo sostendrán: “Creo en Dios Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra...” o “Padre nuestro ... hágase tu voluntad así en la tierra como en el cielo...”
Freud y el Psicoanálisis por su parte, nos llamarán la atención sobre la existencia del inconsciente y de las pulsiones de vida y de muerte, que confluyen con el súper Yo, en un yo racional y social...”
Y las citas podrían continuar. No vamos aquí, ni a lo largo del curso que iniciamos, a tomar partido por ninguna de ellas. Simplemente mencioné algunas de las que a mi personalmente más me han impactado a lo largo de mi formación. Como puede notarse, cada autor pone su matiz, su ideología y su parecer. Y casi nunca se encuentran coincidencias. Pero así es como mejor se aprende en las disciplinas que estudian la sociedad. Baste por ahora recordar que el concepto de poder, de política y de ciencia política que hemos dado y con el cual vamos a adentrarnos en la materia, no es sino un instrumento precario para comenzar nuestros estudios. Pero de ninguna manera lo postulamos como el único concepto verdadero. Al contrario, a medida que nos adentremos en el la ciencia política echaremos mano a los instrumentos conceptuales de las distintas corrientes de pensamiento, para así entender mejor nuestro objeto de estudio, y poder apreciar la realidad social desde sus distintos costados.

Síntesis :
Pensamos al poder como la posibilidad de determinar la conducta ajena. Política en sentido amplio, es todo aquello que tiene que ver con el poder en general. Hay poder, y por lo tanto política, en cualquier ámbito de la sociedad. Cuando esas relaciones de poder se encuentran centralizadas formalmente y aparecen como separadas de la sociedad, nos encontramos con el estado. Hablamos de política en sentido estricto cuando nos referimos al poder en relación al estado.

Raúl N. Alvarez.
6.2.99