ANTIPOLITICA.
La Actitud antipolítica.
La Antipolítica es una actitud consistente en rechazar de plano todo lo vinculado a lo político. Tiene su expresión típica en frases como :
“La política es sucia”
“Los políticos son todos iguales, son todos unos chorros”
“Yo de política no quiero ni oír hablar”
“Todos transan”, etc.
Suele estar complementada por una crónica tendencia al pesimismo reflejada expresiones como :
“A este país no lo arregla nadie”
“Vos solo no podés cambiar nada”
“Esto está cada vez peor, y va a seguir así”, etc.
Asimismo, y pese a la aparente contradicción, también se acompaña con una tendencia al optimismo ingenuo expresado en palabras como :
“Acá al que va a laburar todos los días nunca le falta un plato de comida”
“El buey solo bien se lame”
“A mi dejame que siga así, que estoy bien”
“Si te proponés algo realmente en serio, seguro que lo lográs”
“Querer es poder”, etc.
La actitud antipolítica genera conductas generalizadas de no participación en eventos sociales o políticos, recluimiento en entretenimientos puramente deportivos o televisivos, desconocimiento completo de la vida artística y cultural, abandono para siembre de la educación formal luego de terminado el colegio secundario, etc. El antipolítico típico se caracteriza por una modo de vida básicamente privatizado, rutinario, repetido, y conectado al resto del mundo principalmente a través de los mensajes que recibe a través de la radio y la televisión.
La actitud antipolítica tiende a generar en sus portadores un sentimiento de impotencia primero, y de irresponsabilidad después, que se transforma en una queja a repetición respecto de todo aquel que tenga funciones de dirección u organización. Esto genera una sospecha generalizada respecto de todas las organizaciones de cualquier tipo que fueren; y redunda en una vivencia inconfesable de gran desorientación interna del sujeto, temor, e incertidumbre. Todo lo cual se termina resolviendo en un no satisfactorio encapsulamiento en la privacidad doméstica teleconectada.
Consecuencias políticas de la antipolítica :
La persona antipolítica trata de sustraerse de lo político. Pretende no influir ni ser influído por la política. Pero no lo logra. Porque la dinámica de la vida política lo interpela y lo incorpora igual, quiera o no quiera, sepa o no sepa.
Sostuvimos en la clase anterior que política en un sentido estricto es el conjunto de relaciones de poder que tienen que ver con el estado. En sentido amplio, política es todo aquello que se vincula al poder en general, sea en relación al estado o a la sociedad. Sea que hablemos de poder en una escuela, en el interior de una familia, en el seno de un grupo de amigos adolescentes, en una banda de ladrones, etc. En todos estos casos se producen relaciones de poder.
Es decir, que cualquier persona que vive en sociedad, aunque trate de evitar verse incluída en relaciones de poder, no puede sustraerse. Vivir en sociedad es participar de relaciones de poder, políticas, de alguna manera.
Cuando las personas participan de esas relaciones sociales “políticas”, en sentido amplio, si tienen una actitud antipolítica, generan las siguientes consecuencias :
a) Delegan su poder. Como el poder existe aunque ellos no quieran, no hacerse cargo del poder que nos dan es delegarlo a otro. Si un individuo no ocupa su lugar de poder, lo deja libre para que lo ocupe otro. Por ejemplo : cuando un servicio público anda mal, existen mecanismos y canales para efectuar el reclamo. Si el usuario no reclama, delega el poder en la Empresa prestadora para que mantenga el servicio como quiera.
b) Se dejan manejar. Al no expresar cuál es su voluntad, su opinión, frente a los problemas que se suscitan, el antipolítico renuncia a que se haga su voluntad, y se somete tácitamente, a la voluntad de quien ocupa su lugar de poder. Por ejemplo, cuando vamos a la comisaría a hacer una denuncia y el oficial se niega a tomarla, la actitud antipolítica es indignarse y resignarse a que esa denuncia no va a ser presentada. Al resignarse el antipolítico se deja manejar por el que ejerce el poder.
c) Reproducen el sistema. El sistema funciona en base a las relaciones sociales y de poder establecidas de hecho o de derecho. Pero generalmente concede espacios y relaciones de poder inversas que permiten a los ciudadanos comunes hacer llegar sus peticiones, opiniones y quejas. Esa influencia posible es el poder de los que no gobiernan el sistema. En la medida que esa influencia de los ciudadanos (llamados en su conjunto sociedad civil) se multiplica, esto funciona como una presión sobre el sistema, tendiente a su transformación. La presión de la sociedad puede hacer que el sistema cambie. Pero si esa presión no se da, si el poder del ciudadano no se ejerce, si no llegan quejas o reclamos, el sistema no cambia, y se reproduce. Es decir, que lo que al comienzo era una negativa a participar, ahora termina haciendo que el sistema se sostenga saludablemente. Ejemplo : Los abusos de las empresas de peaje en las autopistas : en horas pico demoran a los automovilistas tantos minutos como los que les ahorran en la circulación. Pero no hay reclamos por este tema. Entonces las empresas siguen funcionando igual. Nuestro silencio reproduce el sistema injusto.
d) Hacen política sin quererlo. Nos damos cuenta que el “no hacer” del antipolítico es una forma de hacer política por omisión, y sin quererlo. El antipolítico, con su pasividad, suma al campo de los corruptos, de los autoritarios, de los burócratas. Y debilita la fuerza de los ciudadanos bien intencionados, de los líderes honestos, de los técnicos eficientes. Por ejemplo, si estoy en contra de lo que está haciendo el gobierno en sus principales líneas de acción, pero el día de las elecciones no voy a votar, o cuando se organiza una protesta masiva (apagón, huelga, manifestación) no participo ; en la suma y resta de fuerzas a favor y en contra del gobierno, la abstención del antipolítico se cuenta como un apoyo al gobierno y como un punto en contra de la oposición.
e) Perjudican sus intereses. Al no ocupar los espacios de poder que posee, el antipolítico está resignando los instrumentos a su alcance para defender sus intereses y hacer valer sus derechos ; lo que en definitiva, significa perjudicar sus intereses particulares, y a la larga pone en riesgo la privacidad protegida en la que creía haberse recluído.
f) Perjudican a la mayoría. El antipolítico, aunque no lo quiera, no está solo, sino que vive en sociedad.. Y los demás miembros de la sociedad necesitan que cada uno de sus conciudadanos ejerzan sus derechos y se movilicen en defensa de ellos. En la clase anterior vimos que las relaciones políticas de una sociedad, en sentido amplio, podían graficarse como una inmensa red, en la que tiento y cada nudo refuerzan o debilitan al sistema como un todo. El poder de cada uno dependen del poder de todos. Por eso, cuando el antipolítico resta su poder, no solo se perjudica a sí mismo, sino que le resta poder a todos los que padecen los mismos problemas que él.
g) Actúan irresponsablemente. Como corolario de lo anterior, vemos que el antipolítico es una persona que no se hace cargo de lo que le corresponde. Que no asume la responsabilidad de defender lo que le pertenece. Que no se asume como persona adulta, en definitiva.
h)Son Antiéticos. Entendemos por ética la disciplina que analiza y debate lo relativo a la justificación de los valores y fines últimos del ser humano. La actitud antipolítica, como vimos al comienzo, no deriva de un razonamiento -no importa si acertado o equivocado- acerca de qué es lo mejor. La actitud antipolítica es más bien una conducta reactiva , una reacción inconsciente a los inmensos desafíos que la sociedad actual nos plantea. Frente a esos desafíos el antipolítico tiene una actitud negatoria e irracional. Se cierra. Se en-cierra en su privacidad. Entretanto, se entretiene con la TV o el Fútbol. Y trata de no ver. El antipolítico no tiene una moral o una filosofía política derivada de su propia manera de pensar, sino que la antipolítica es una manera de “no” pensar. Por eso es antiética.
Conclusión.
Si las personas con una actitud que estamos analizando delegan su poder, se dejan manejar, reproducen el sistema, hacen política sin quererlo, perjudican sus intereses, perjudican a la mayoría, actúan irresponsablemente y son antiéticos ; entonces tenemos que concluir que su postura es completamente política. Y que sumadas las conductas políticas de todos los antipolíticos de nuestra sociedad, vemos que conforman -sin quererlo- una fuerza política de primer orden en el sistema político nacional, que actúa en favor de los políticos más corruptos y elitistas del espectro partidario actual.
Raúl N. Alvarez
12.12.98