Poder y Política.
Poder.
El Hombre es un ser social, produce su vida en relación. Cada relación con el otro influye en mí, e influye en el otro. Pero a veces influimos más de lo que nos influyen y viceversa.
Por ejemplo, cuando participamos de una charla de sobremesa en familia y hablamos de los programas de televisión que miramos, o de las FM que escuchamos, nos intercambiamos información y es probable que a la semana siguiente yo esté mirando la Tele a ver que tal me resulta el programa de TV que le gusta a mi tío, y que él esté a su vez escuchando una audición radial que yo le recomendé. En esa relación nos influímos , nos determinamos recíprocamente. Pero a veces, las relaciones sociales no son tan igualitarias y son unos los que determinan a otros. Volvamos a la charla de sobremesa. Mientras yo hablo con mi tío, i primito de cinco años prendió la tele para ver dibujos animados a todo volumen. Mi tío interrumpe la conversación, se levanta como una tromba, apaga la televisión y reta a su hijo diciéndole que no se puede ver tele en una sobremesa familiar. “Pero por qué, Pa, si yo estoy aburrido...” – mi tío cierra el dialogo: “Te dije que no, es no”.
Cuando una persona determina la conducta de otra nos hallamos ante una relación de poder. Que no por eso deja de ser una relación social, sino que le adosamos un calificativo especial: “de poder”. ¿Qué es el poder? Diremos entonces en forma genérica que el poder es la determinación de la conducta de una persona, por otra.
Cuando la relación es asimétrica el poder consiste en que una persona determina la conducta de otra. Cuando la relación es igualitaria, la determinación es recíproca y simétrica : hay dos poderes que se determinan entre sí.
Política, Derecho y Poder para todos.
¿Qué tiene que ver ésto con la ciencia política ?
Es que la ciencia política es la ciencia que estudia la política. Y la Política, en sentido amplio es todo aquello que tiene que ver con el poder, todo aquello que tiene que ver con la determinación total o parcial de la conducta ajena. Todo aquel que con su decisión puede afectar la conducta de otro, está incluído en una relación política.
Por ejemplo cuando un preceptor de una escuela impide la salida de los alumnos del establecimiento, o cuando el capataz de una fábrica ordena a los obreros ir a descargar un camión, o cuando el pasajero toca el timbre al chofer del colectivo para que lo pare en la próxima esquina, en todos esos casos hay un ejercicio del poder.
Todas esas relaciones sociales de poder se encuentran reguladas por el derecho, que indica lo que “se debe” o lo que “no se debe” hacer o no hacer en una relación social.
Esto convierte a las relaciones de poder en relaciones jurídicas.
Es decir, que en toda relación de dos personas, siempre estará presente el derecho y el poder, como siempre estará presente el aire, el inconsciente o la humedad. Como poderes recíprocos, o como poderes asimétricos. En cumplimiento de las normas o en violación de las normas. El derecho y el poder son omnipresentes.
Si alguno de mis lectores, aburrido ya de leer esta clase, en la intimidad de su lectura, en su casa, o mejor dicho, en el baño de su casi dijera “me c... en la política”. Yo le digo: “Pero claro, tiene todo el derecho de hacerlo, y no hay poder que se lo pueda impedir. En sociedad, siempre hay política y siempre está presente el derecho.
La gráfica del poder. La Red.
Si empezamos esta clase pensando en el yo individual como un punto solo y perdido en el espacio, podemos graficar una relación social como una línea imaginaria que une dos puestos: Yo y el otro Yo.
Yo: .
Yo y otro yo: ________
¿Si somos tres?
¿Y si somos cuatro? o X o =
(Esto ya parece una clase de geometría). ¿Y Si somos un millón de individuos. Imagínenlo... Un millón de líneas a la millonésima potencia. Esa es la cantidad de relaciones de poder que nos entrecruzan en una sociedad de un millón de personas.
Dice Foucault que “El poder es, y debe ser analizado como algo que circula y funciona –por así decirlo- en cadena ... el poder funciona y se ejerce a través de una organización reticular. Y en sus mallas los individuos no solo circulan sino que están puestos en la condición de sufrirlo y ejercerlo; nunca son el blanco inerte o cómplice del poder, son siempre sus elementos de recomposición. En otras palabras: el poder no se aplica a los individuos, sino que transita a través de los individuos...”
Las relaciones de poder de los individuos en sociedad, podemos visualizarla como una inmensa red, despareja, irregular, totalmente embrollada, pero inmensa, en la que cada nudo, cada tiento es parte del todo, y su presencia lo refuerza o lo debilita.
Poder, Política y Estado.
¿Quiere decir esto que las relaciones de poder son anárquicas? No. Porque a su vez, tanto el derecho como las relaciones sociales (de poder) subyacentes, se encuentran organizadas de determinada manera. Esa red de relaciones sociales de poder que es la sociedad, no tiene forma anárquica. Hay algunos puntos de mayor concentración que otros .
Según el derecho, es decir, según lo que “debería ser” acorde lo que dicen las normas, el área de mayor concentración de poder, el núcleo central de ese ramillete de poder, es el Estado.
Encontramos aquí una segunda manera, más restringida de entender la política. Política en sentido estricto sería todo aquello que tiene que ver con el poder del estado. Sea como ejercicio del poder, como resistencia a ese poder, como abstención de ejercicio del poder, etc.
No obstante cuidémonos bien al decir que el poder del estado es político. Porque en sentido amplio también es político el poder de los individuos en sociedad, fuera del estado. Solo que ese poder social de los individuos, es político en sentido amplio.
Estado y Coerción.
¿Qué nos obliga a aceptar el poder, a obedecer las normas, y a tolerar ciertas relaciones sociales? En gran parte, la amenaza de sanción, es decir, la coerción. La amenaza de que la autoridad me castigue si no obedezco la norma. ¿Quién detenta esa autoridad en las sociedades modernas? El estado. Si no acato por las buenas, el estado se me impone por la fuerza. Pero eso, el uso de la violencia estatal es el recurso final que justifica la vigencia de un orden jurídico y social.
Sin embargo ese ramillete de relaciones sociales de poder se formaliza en el estado pero no se define allí. El estado es la formalización del orden. No obstante las decisiones más importantes de una sociedad suelen tomarse en otro lado, por encima del orden jurídico estatal.
Determinantes Meta-Jurídicos.
No es cierto que siempre que obedezco lo hago porque tengo miedo a la amenaza de sanción. La mayoría de las normas suscitan obediencia sin que los individuos piensen en posibles sanciones. El poder muchas veces tiene otros motivos que están más allá de las normas jurídicas.
Muchas veces se obedece por convicción ideológica o religiosa, o por interés económico, o por el solo placer de verse sometido, o por razones éticas, etc. Por ejemplo, pienso en la obediencia de un soldado de un ejército fundamentalista islámico, o de un inversor de bolsa de N.York, o en el goce de un masoquista, etc. Los fundamentos del poder pueden ser muy variados.
Cuando estudiemos a Castoriadis veremos que para él, por encima del poder jurídico está el poder d elos significados sociales: “En la cima del monopolio de la violencia legítima encontramos el monopolio de la palabra legítima, y este a su vez, ordenado por el monopolio de la significación válida...”
Pero cuando leamos a Marx, en cambio, nos va a decir que lo que determina la política, es la economía, las relaciones sociales de producción: “El conjunto de las relaciones sociales de producción forma la base real sobre la que se levanta la superestructura jurídica y política, y a la que corresponden determinadas formas de conciencia social. El modo de producción de la vida material condiciona el proceso de la vida social, política y espiritual en general...”
Lejos de esta idea, quienes profesan el catolicismo sostendrán: “Creo en Dios Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra...” o “Padre nuestro ... hágase tu voluntad así en la tierra como en el cielo...”
Freud y el Psicoanálisis por su parte, nos llamarán la atención sobre la existencia del inconsciente y de las pulsiones de vida y de muerte, que confluyen con el súper Yo, en un yo racional y social...”
Y las citas podrían continuar. No vamos aquí, ni a lo largo del curso que iniciamos, a tomar partido por ninguna de ellas. Simplemente mencioné algunas de las que a mi personalmente más me han impactado a lo largo de mi formación. Como puede notarse, cada autor pone su matiz, su ideología y su parecer. Y casi nunca se encuentran coincidencias. Pero así es como mejor se aprende en las disciplinas que estudian la sociedad. Baste por ahora recordar que el concepto de poder, de política y de ciencia política que hemos dado y con el cual vamos a adentrarnos en la materia, no es sino un instrumento precario para comenzar nuestros estudios. Pero de ninguna manera lo postulamos como el único concepto verdadero. Al contrario, a medida que nos adentremos en el la ciencia política echaremos mano a los instrumentos conceptuales de las distintas corrientes de pensamiento, para así entender mejor nuestro objeto de estudio, y poder apreciar la realidad social desde sus distintos costados.
Síntesis :
Pensamos al poder como la posibilidad de determinar la conducta ajena. Política en sentido amplio, es todo aquello que tiene que ver con el poder en general. Hay poder, y por lo tanto política, en cualquier ámbito de la sociedad. Cuando esas relaciones de poder se encuentran centralizadas formalmente y aparecen como separadas de la sociedad, nos encontramos con el estado. Hablamos de política en sentido estricto cuando nos referimos al poder en relación al estado.
Raúl N. Alvarez.
6.2.99
El Hombre es un ser social, produce su vida en relación. Cada relación con el otro influye en mí, e influye en el otro. Pero a veces influimos más de lo que nos influyen y viceversa.
Por ejemplo, cuando participamos de una charla de sobremesa en familia y hablamos de los programas de televisión que miramos, o de las FM que escuchamos, nos intercambiamos información y es probable que a la semana siguiente yo esté mirando la Tele a ver que tal me resulta el programa de TV que le gusta a mi tío, y que él esté a su vez escuchando una audición radial que yo le recomendé. En esa relación nos influímos , nos determinamos recíprocamente. Pero a veces, las relaciones sociales no son tan igualitarias y son unos los que determinan a otros. Volvamos a la charla de sobremesa. Mientras yo hablo con mi tío, i primito de cinco años prendió la tele para ver dibujos animados a todo volumen. Mi tío interrumpe la conversación, se levanta como una tromba, apaga la televisión y reta a su hijo diciéndole que no se puede ver tele en una sobremesa familiar. “Pero por qué, Pa, si yo estoy aburrido...” – mi tío cierra el dialogo: “Te dije que no, es no”.
Cuando una persona determina la conducta de otra nos hallamos ante una relación de poder. Que no por eso deja de ser una relación social, sino que le adosamos un calificativo especial: “de poder”. ¿Qué es el poder? Diremos entonces en forma genérica que el poder es la determinación de la conducta de una persona, por otra.
Cuando la relación es asimétrica el poder consiste en que una persona determina la conducta de otra. Cuando la relación es igualitaria, la determinación es recíproca y simétrica : hay dos poderes que se determinan entre sí.
Política, Derecho y Poder para todos.
¿Qué tiene que ver ésto con la ciencia política ?
Es que la ciencia política es la ciencia que estudia la política. Y la Política, en sentido amplio es todo aquello que tiene que ver con el poder, todo aquello que tiene que ver con la determinación total o parcial de la conducta ajena. Todo aquel que con su decisión puede afectar la conducta de otro, está incluído en una relación política.
Por ejemplo cuando un preceptor de una escuela impide la salida de los alumnos del establecimiento, o cuando el capataz de una fábrica ordena a los obreros ir a descargar un camión, o cuando el pasajero toca el timbre al chofer del colectivo para que lo pare en la próxima esquina, en todos esos casos hay un ejercicio del poder.
Todas esas relaciones sociales de poder se encuentran reguladas por el derecho, que indica lo que “se debe” o lo que “no se debe” hacer o no hacer en una relación social.
Esto convierte a las relaciones de poder en relaciones jurídicas.
Es decir, que en toda relación de dos personas, siempre estará presente el derecho y el poder, como siempre estará presente el aire, el inconsciente o la humedad. Como poderes recíprocos, o como poderes asimétricos. En cumplimiento de las normas o en violación de las normas. El derecho y el poder son omnipresentes.
Si alguno de mis lectores, aburrido ya de leer esta clase, en la intimidad de su lectura, en su casa, o mejor dicho, en el baño de su casi dijera “me c... en la política”. Yo le digo: “Pero claro, tiene todo el derecho de hacerlo, y no hay poder que se lo pueda impedir. En sociedad, siempre hay política y siempre está presente el derecho.
La gráfica del poder. La Red.
Si empezamos esta clase pensando en el yo individual como un punto solo y perdido en el espacio, podemos graficar una relación social como una línea imaginaria que une dos puestos: Yo y el otro Yo.
Yo: .
Yo y otro yo: ________
¿Si somos tres?
¿Y si somos cuatro? o X o =
(Esto ya parece una clase de geometría). ¿Y Si somos un millón de individuos. Imagínenlo... Un millón de líneas a la millonésima potencia. Esa es la cantidad de relaciones de poder que nos entrecruzan en una sociedad de un millón de personas.
Dice Foucault que “El poder es, y debe ser analizado como algo que circula y funciona –por así decirlo- en cadena ... el poder funciona y se ejerce a través de una organización reticular. Y en sus mallas los individuos no solo circulan sino que están puestos en la condición de sufrirlo y ejercerlo; nunca son el blanco inerte o cómplice del poder, son siempre sus elementos de recomposición. En otras palabras: el poder no se aplica a los individuos, sino que transita a través de los individuos...”
Las relaciones de poder de los individuos en sociedad, podemos visualizarla como una inmensa red, despareja, irregular, totalmente embrollada, pero inmensa, en la que cada nudo, cada tiento es parte del todo, y su presencia lo refuerza o lo debilita.
Poder, Política y Estado.
¿Quiere decir esto que las relaciones de poder son anárquicas? No. Porque a su vez, tanto el derecho como las relaciones sociales (de poder) subyacentes, se encuentran organizadas de determinada manera. Esa red de relaciones sociales de poder que es la sociedad, no tiene forma anárquica. Hay algunos puntos de mayor concentración que otros .
Según el derecho, es decir, según lo que “debería ser” acorde lo que dicen las normas, el área de mayor concentración de poder, el núcleo central de ese ramillete de poder, es el Estado.
Encontramos aquí una segunda manera, más restringida de entender la política. Política en sentido estricto sería todo aquello que tiene que ver con el poder del estado. Sea como ejercicio del poder, como resistencia a ese poder, como abstención de ejercicio del poder, etc.
No obstante cuidémonos bien al decir que el poder del estado es político. Porque en sentido amplio también es político el poder de los individuos en sociedad, fuera del estado. Solo que ese poder social de los individuos, es político en sentido amplio.
Estado y Coerción.
¿Qué nos obliga a aceptar el poder, a obedecer las normas, y a tolerar ciertas relaciones sociales? En gran parte, la amenaza de sanción, es decir, la coerción. La amenaza de que la autoridad me castigue si no obedezco la norma. ¿Quién detenta esa autoridad en las sociedades modernas? El estado. Si no acato por las buenas, el estado se me impone por la fuerza. Pero eso, el uso de la violencia estatal es el recurso final que justifica la vigencia de un orden jurídico y social.
Sin embargo ese ramillete de relaciones sociales de poder se formaliza en el estado pero no se define allí. El estado es la formalización del orden. No obstante las decisiones más importantes de una sociedad suelen tomarse en otro lado, por encima del orden jurídico estatal.
Determinantes Meta-Jurídicos.
No es cierto que siempre que obedezco lo hago porque tengo miedo a la amenaza de sanción. La mayoría de las normas suscitan obediencia sin que los individuos piensen en posibles sanciones. El poder muchas veces tiene otros motivos que están más allá de las normas jurídicas.
Muchas veces se obedece por convicción ideológica o religiosa, o por interés económico, o por el solo placer de verse sometido, o por razones éticas, etc. Por ejemplo, pienso en la obediencia de un soldado de un ejército fundamentalista islámico, o de un inversor de bolsa de N.York, o en el goce de un masoquista, etc. Los fundamentos del poder pueden ser muy variados.
Cuando estudiemos a Castoriadis veremos que para él, por encima del poder jurídico está el poder d elos significados sociales: “En la cima del monopolio de la violencia legítima encontramos el monopolio de la palabra legítima, y este a su vez, ordenado por el monopolio de la significación válida...”
Pero cuando leamos a Marx, en cambio, nos va a decir que lo que determina la política, es la economía, las relaciones sociales de producción: “El conjunto de las relaciones sociales de producción forma la base real sobre la que se levanta la superestructura jurídica y política, y a la que corresponden determinadas formas de conciencia social. El modo de producción de la vida material condiciona el proceso de la vida social, política y espiritual en general...”
Lejos de esta idea, quienes profesan el catolicismo sostendrán: “Creo en Dios Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra...” o “Padre nuestro ... hágase tu voluntad así en la tierra como en el cielo...”
Freud y el Psicoanálisis por su parte, nos llamarán la atención sobre la existencia del inconsciente y de las pulsiones de vida y de muerte, que confluyen con el súper Yo, en un yo racional y social...”
Y las citas podrían continuar. No vamos aquí, ni a lo largo del curso que iniciamos, a tomar partido por ninguna de ellas. Simplemente mencioné algunas de las que a mi personalmente más me han impactado a lo largo de mi formación. Como puede notarse, cada autor pone su matiz, su ideología y su parecer. Y casi nunca se encuentran coincidencias. Pero así es como mejor se aprende en las disciplinas que estudian la sociedad. Baste por ahora recordar que el concepto de poder, de política y de ciencia política que hemos dado y con el cual vamos a adentrarnos en la materia, no es sino un instrumento precario para comenzar nuestros estudios. Pero de ninguna manera lo postulamos como el único concepto verdadero. Al contrario, a medida que nos adentremos en el la ciencia política echaremos mano a los instrumentos conceptuales de las distintas corrientes de pensamiento, para así entender mejor nuestro objeto de estudio, y poder apreciar la realidad social desde sus distintos costados.
Síntesis :
Pensamos al poder como la posibilidad de determinar la conducta ajena. Política en sentido amplio, es todo aquello que tiene que ver con el poder en general. Hay poder, y por lo tanto política, en cualquier ámbito de la sociedad. Cuando esas relaciones de poder se encuentran centralizadas formalmente y aparecen como separadas de la sociedad, nos encontramos con el estado. Hablamos de política en sentido estricto cuando nos referimos al poder en relación al estado.
Raúl N. Alvarez.
6.2.99