Las organizaciones de la sociedad civil
Introducción.
Vivimos actualmente en sociedades de masas, compuestas por millones de personas. Al conjunto de esas personas lo llamamos ciudadanos. El gobierno de esas sociedades, está a cargo de unas pocas personas a las que llamamos gobernantes. Vamos a denominar mediación política a todo el conjunto de temas que implican la vinculación entre el conjunto de los ciudadanos y los gobernantes.
Dado que la población es de millones de personas, cada ciudadano difícilmente logre vincularse en forma individual con los gobernantes. Para efectuar reclamos de todo tipo, o propuestas, o para hacer oir opiniones, o sugerencias, la manera más habitual y eficaz de contactar a los gobernantes y los ciudadanos es a través de las organizaciones colectivas.
Por ejemplo, si una persona está en desacuerdo sobre como se han gastado los recursos de determinada oficina pública, por ejemplo, la asignación de subsidios por desempleo, no es razonable que concurra individualmente a hacer el reclamo. Lo más eficaz es que canalice su inquietud a través de alguna de las organizaciones vinculadas al tema, como por ejemplo, a través de una de las tantas asociaciones de desempleados.
En definitiva, lo que vamos a estudiar en el tema “mediación política” es el conjunto de organizaciones que median, que canalizan el vínculo entre los ciudadanos y el gobierno. Nos vamos a referir a: partidos políticos, grupos de opinión, de presión y de interés, ONGs, Lobby, etc. Es cierto que esta enumeración puede reprocharse de incompleta. Ciertamente la variedad de organizaciones de mediación política es inagotable. Por lo pronto, vamos a reducirnos a las más comunes.
Grupos y Organizaciones.
Las sociedades modernas, compuestas de millones de personas, no mantienen a los seres humanos en el aislamiento. Al contrario, las personas nacen dentro de determinados grupos (familia, etnia), interactúan y forman a su vez nuevos entramados de vinculaciones y agrupaciones. Así vemos formarse grupos en cada área de la actividad humana: desde grupos de amigos hasta agremiaciones económico- laborales, pasando por sociedades comerciales, asociaciones culturales, clubes deportivos etc.
Entre el conjunto de millones de individuos que forman la población, y el reducido grupo de dirigentes que conforman el gobierno, se desenvuelven entonces una inmensa variedad de grupos. Estos grupos son o conforman actores colectivos con identidad propia, cuya acción no se atribuye a ninguno de sus miembros individuales, sino que se imputa al actor colectivos en su conjunto.
Algunos de estos grupos, de alcance más vasto, según las áreas de las que se trate, son un excelente canal para desarrollar la mediación política, la vinculación entre los individuos que conforman la población y aquellos que gobiernan.
Vamos a utilizar como sinónimos los términos “grupo”, “organización”, “entidad intermedia”, “asociación”, etc. Pese a que existen matices entre los significados de estos vocablos, lo que nos interesa aquí es que quede en claro la noción de agrupamiento que estas entidades reflejan.
La organización de la acción colectiva.
La organización de estos grupos no es una cuestión sencilla. Hay un par de hipótesis que la ciencia política ha venido trabajando desde sus inicios, al respecto, que no servirán de alguna orientación.
Lo primero que hay que tener en cuenta es que cuanto menos personas compongan ese grupo, más fácil será su organización. Así por ejemplo es mucho más fácil organizar una Asociación de empresas telefónicas (Ej: Telecom, CTI, Telefónica, Movicom, etc.) que organizar una asociación de usuarios de servicios telefónicos, que se cuentan por millones.
En segundo lugar, hay que tener presente que a mayor homogeneidad de sus miembros, mayor factibilidad de su agrupación. En cambio, si los potenciales asociados mantienen disputas entre sí, el acuerdo asociativo es más dificil.
Por otro lado, la organización es tanto más probable, cuanto mayor sea la importancia que se atribuye al objeto de la asociación. En argentina, por ejemplo, las asociaciones modernas que primero surgieron, a fines del siglo XIX fueron las de tipo económico (sindicatos, asociaciones empresarias y rurales), las de tipo religioso (Iglesias), y las de tipo asistencial (asociaciones de caridad y mutuales).
Finalmente, hay que tener en cuenta que la propensión a participar de cada individuo es diferente, y sus ambiciones también lo son. En toda asociación que perdura y se consolida, se dá un proceso de “oligarquización”, por el cual sus dirigentes pueden tender a priorizar su continuidad en los cargos por encima de los objetivos del grupo. Pero también es cierto que en forma concomitante, se generan, en toda institución, procesos de transformación y de insurgencia que ponen en constante cuestión a la dirigencia y dinamizan su recambio.-
Grupos de Opinión, de Interés y de Presión.
En función del grado de activación política de estos grupos u organizaciones, vamos a distinguir tres niveles: de opinión, de interés, y de presión.
Grupos de opinión son aquellos que, respecto de determinados temas, tienen una opinión a considerar cuando este sea objeto de tratamiento por parte del gobierno. Por ejemplo, siempre que se hable de bienestar social, la Iglesia Católica, como organización, va a tener una opinión, o un aporte para contribuir al debate general del tema.
Un grupo pasa actuar como grupo de interés cuando tiene no solo una opinión sobre el tema a debatir, sino que tiene un interés específico de que el tema se decida de determinada manera. Por ejemplo cuando se habla de política salarial, del poder de compra de los salarios, la CGT tienen un interés específico de que los salarios mejoren su capacidad de compra.
Finalmente un grupo se comporta como un grupo de presión cuando no solo tiene una opinión y un interés sobre un tema, sino que además moviliza sus recursos económicos y políticos, con vistas a lograr que el gobierno defina el punto en cuestión en la forma que al grupo le conviene. Así, un sindicato, por ejemplo ATE, se comporta como un grupo de presión cuando realiza una Huelga en reclamo de un aumento de salarios, o de otra reivindicación grupal.
Un mismo grupo, según el grado de activación que presente, se comporta como grupo de opinión, de interés o de presión.
Desde el punto de vista del modelo liberal, la acción de los grupos no debe tener influencia alguna sobre la política socioeconómica. Lo único que se le debe pedir al estado, dicen los liberales, es que no intervenga.
La temática de la acción de los grupos, en cambio, cobra importancia desde la vigencia del modelo bienestarista. Al incrementarse el poder y la dimensión del aparato del estado, éste adquiere un lugar central en las luchas que se dan en la sociedad. El Estado es el actor que más poder tiene, y a su lado, las principales clases y fracciones de clases sociales, lucha y se debaten por lograr los beneficios que las políticas públicas reparten. Se podría simplificar abstractamente el cuadro diciendo que en el modelo bienestarista se establece una puja de tres: el estado, la clase dominante y la clase dominada. Es estado se expresa a través del gobierno. Y cada una de las clases lo hace a través de sus organizaciones y partidos. Así por ejemplo, si la burguesía se expresa a través de las asociaciones empresarias (Ej. UIA, SRA) y los partidos burgueses (Partidos republicanos, conservadores) , los trabajadores lo hacen a través de las asociaciones sindicales (Ej. CGT) y de sus propios partidos (socialistas, comunistas, etc.) Los partidos funcionan como el medio por el que cada sector social trata de que sus representantes ocupen el poder del estado. Lo que queda en el campo social, los grupos, son los que llevan adelante la lucha social, la puja de tres, ese debate triangular, que va generando día a día, políticas públicas que reparten beneficios a favor de uno u otro sector.
Sostengo que el planteo de los grupos tiene relación al modelo bienestarista, porque es en este modelo en el que el estado tiene un rol central y poderoso. La dinámica política de los grupos de opinión, de interés y/o de presión, entonces, se manifiesta en relación al Estado y a su poder de decisión, con vistas a obtener políticas socioeconómicas que los beneficien.
Como consecuencia de la Reforma del Estado, y del Ajuste neoliberal, el estado bienestarista es total o parcialmente desmantelado, y entonces el análisis de la actuación de estos grupos también cambia.
ONGs
Un término muy en boga actualmente es el de ONG (“o-ene-gés”) que significa Organización no gubernamental. Con este nombre se designan a los grupos organizados que no son ni organizaciones estatales ni empresas privadas con fines de lucro. Son lo que llamamos organizaciones sociales o entidades intermedias, conocidos como “tercer sector”.
Es una nueva denominación, para un tema que ya es tradicional en la ciencia política, el de los grupos, que en el contexto actual adquiere una nueva significación. Lo que se quiere significar con esa expresión es un nuevo tipo de sujeto social diferente de los ya tradicionales gobierno, partido, clase social, etc.
Dentro del marco de un proyecto social y político alternativo al neoliberalismo capitalista, que plantee un nuevo tipo de vinculación entre lo público y lo privado, las ONGs adquieren un papel central como portadores sociales del cambio que se propone. El ejercicio autónomo de la acción política por parte de la sociedad, se piensa, no puede pasar ni por el gobierno en forma exclusiva, ni por los partidos políticos. Se propone entonces que cuando la sociedad o los distintos ciudadanos, se organizan autónomamente para tomar parte en los asuntos colectivos, lo hacen a través de las organizaciones grupales que ellos mismos se dan, y que se denominan ONGs. Y estas organizaciones serían entonces los principales voceros y defensores de este modelo alternativo, cuya aplicación por parte del estado, estos grupos reivindican.
Se utiliza la expresión ONGs e plural, porque una de las características fundamentales de este nuevo movimiento de contestación es la pluralidad ideológica. Solo a partir de esta diversidad inicial es aceptable que mediante un proceso de debate y deliberación se arribe, entre los distintos grupos, a puntos de coincidencia general, que permitan ensamblar acciones colectivas.
Para tornar más clara la idea, tomemos el ejemplo de una lucha concreta: los subsidios a los desocupados. Distintas ONGs coinciden en reclamar la extensión de estos planes, cada una con su opinión, sus intereses y su capacidad de presión que las diferencian. No obstante, dada la grave crisis social por la que atraviesa Argentina en los momentos en que se escriben estas líneas, tanto las distintas asociaciones de desocupados, como las distintas corrientes del movimiento piquetero, coma la CTA, las dos CGT, y la Pastoral social de la Iglesia Católica, por nombrar las organizaciones más importantes. Todas ellas están contestes en la necesidad de expandir los subsidios a los desocupados, o los planes de empleo.
Lobby
Uno de los primeros fenómenos de los que da cuenta la ciencia política, sobre todo norteamericana es el “lobby”. Esta palabra, traída del idioma inglés significa algo así como hall, palier, pasillo o sala de espera. Se llama lobby a la zona de recepción de los grandes hoteles, y edificios, donde se encuentran sillones para esperar a las personas que se desempeñan en los mismos. Ya desde el siglo XIX en Estados Unidos, y luego también en Europa, se comprobó que los funcionarios y los legisladores eran esperados en los “lobby” por determinadas personas, que los interceptaban y los abordaban para “interesarlos” sobre tales o cuales puntos de determinados asuntos políticos. Estas personas llamadas “Lobistas”, desarrollan una actividad permanente, consistente en tratar de convencer a los dirigentes políticos de la conveniencia de sostener tales o cuales posturas. Son una especie de profesionales intermediarios del tráfico de influencias. En Estados Unidos la actividad del Lobby se encuentra reglamentada. Se requiere estar inscripto en un registro especial, informar el grupo en representación del cual se actúa, y está prohibido el incentivo mediante pagos dinerarios a los funcionarios (es decir, está prohibida la coima).
(En el punto 2 de este capítulo vamos a hablar de Partidos Políticos. Y en el punto 3 vamos a ver los problemas que la mediación política presente en la Argentina, en el año 2002.)
Raúl Alvarez. Abril de 2002.-