domingo, 6 de marzo de 2011

Mediación política: Grupos

Las organizaciones de la sociedad civil

Introducción.
Vivimos actualmente en sociedades de masas, compuestas por millones de personas. Al conjunto de esas personas lo llamamos ciudadanos. El gobierno de esas sociedades, está a cargo de unas pocas personas a las que llamamos gobernantes. Vamos a denominar mediación política a todo el conjunto de temas que implican la vinculación entre el conjunto de los ciudadanos y los gobernantes.
Dado que la población es de millones de personas, cada ciudadano difícilmente logre vincularse en forma individual con los gobernantes. Para efectuar reclamos de todo tipo, o propuestas, o para hacer oir opiniones, o sugerencias, la manera más habitual y eficaz de contactar a los gobernantes y los ciudadanos es a través de las organizaciones colectivas.
Por ejemplo, si una persona está en desacuerdo sobre como se han gastado los recursos de determinada oficina pública, por ejemplo, la asignación de subsidios por desempleo, no es razonable que concurra individualmente a hacer el reclamo. Lo más eficaz es que canalice su inquietud a través de alguna de las organizaciones vinculadas al tema, como por ejemplo, a través de una de las tantas asociaciones de desempleados.
En definitiva, lo que vamos a estudiar en el tema “mediación política” es el conjunto de organizaciones que median, que canalizan el vínculo entre los ciudadanos y el gobierno. Nos vamos a referir a: partidos políticos, grupos de opinión, de presión y de interés, ONGs, Lobby, etc. Es cierto que esta enumeración puede reprocharse de incompleta. Ciertamente la variedad de organizaciones de mediación política es inagotable. Por lo pronto, vamos a reducirnos a las más comunes.

Grupos y Organizaciones.
Las sociedades modernas, compuestas de millones de personas, no mantienen a los seres humanos en el aislamiento. Al contrario, las personas nacen dentro de determinados grupos (familia, etnia), interactúan y forman a su vez nuevos entramados de vinculaciones y agrupaciones. Así vemos formarse grupos en cada área de la actividad humana: desde grupos de amigos hasta agremiaciones económico- laborales, pasando por sociedades comerciales, asociaciones culturales, clubes deportivos etc.
Entre el conjunto de millones de individuos que forman la población, y el reducido grupo de dirigentes que conforman el gobierno, se desenvuelven entonces una inmensa variedad de grupos. Estos grupos son o conforman actores colectivos con identidad propia, cuya acción no se atribuye a ninguno de sus miembros individuales, sino que se imputa al actor colectivos en su conjunto.
Algunos de estos grupos, de alcance más vasto, según las áreas de las que se trate, son un excelente canal para desarrollar la mediación política, la vinculación entre los individuos que conforman la población y aquellos que gobiernan.
Vamos a utilizar como sinónimos los términos “grupo”, “organización”, “entidad intermedia”, “asociación”, etc. Pese a que existen matices entre los significados de estos vocablos, lo que nos interesa aquí es que quede en claro la noción de agrupamiento que estas entidades reflejan.


La organización de la acción colectiva.
La organización de estos grupos no es una cuestión sencilla. Hay un par de hipótesis que la ciencia política ha venido trabajando desde sus inicios, al respecto, que no servirán de alguna orientación.
Lo primero que hay que tener en cuenta es que cuanto menos personas compongan ese grupo, más fácil será su organización. Así por ejemplo es mucho más fácil organizar una Asociación de empresas telefónicas (Ej: Telecom, CTI, Telefónica, Movicom, etc.) que organizar una asociación de usuarios de servicios telefónicos, que se cuentan por millones.
En segundo lugar, hay que tener presente que a mayor homogeneidad de sus miembros, mayor factibilidad de su agrupación. En cambio, si los potenciales asociados mantienen disputas entre sí, el acuerdo asociativo es más dificil.
Por otro lado, la organización es tanto más probable, cuanto mayor sea la importancia que se atribuye al objeto de la asociación. En argentina, por ejemplo, las asociaciones modernas que primero surgieron, a fines del siglo XIX fueron las de tipo económico (sindicatos, asociaciones empresarias y rurales), las de tipo religioso (Iglesias), y las de tipo asistencial (asociaciones de caridad y mutuales).
Finalmente, hay que tener en cuenta que la propensión a participar de cada individuo es diferente, y sus ambiciones también lo son. En toda asociación que perdura y se consolida, se dá un proceso de “oligarquización”, por el cual sus dirigentes pueden tender a priorizar su continuidad en los cargos por encima de los objetivos del grupo. Pero también es cierto que en forma concomitante, se generan, en toda institución, procesos de transformación y de insurgencia que ponen en constante cuestión a la dirigencia y dinamizan su recambio.-

Grupos de Opinión, de Interés y de Presión.
En función del grado de activación política de estos grupos u organizaciones, vamos a distinguir tres niveles: de opinión, de interés, y de presión.
Grupos de opinión son aquellos que, respecto de determinados temas, tienen una opinión a considerar cuando este sea objeto de tratamiento por parte del gobierno. Por ejemplo, siempre que se hable de bienestar social, la Iglesia Católica, como organización, va a tener una opinión, o un aporte para contribuir al debate general del tema.
Un grupo pasa actuar como grupo de interés cuando tiene no solo una opinión sobre el tema a debatir, sino que tiene un interés específico de que el tema se decida de determinada manera. Por ejemplo cuando se habla de política salarial, del poder de compra de los salarios, la CGT tienen un interés específico de que los salarios mejoren su capacidad de compra.
Finalmente un grupo se comporta como un grupo de presión cuando no solo tiene una opinión y un interés sobre un tema, sino que además moviliza sus recursos económicos y políticos, con vistas a lograr que el gobierno defina el punto en cuestión en la forma que al grupo le conviene. Así, un sindicato, por ejemplo ATE, se comporta como un grupo de presión cuando realiza una Huelga en reclamo de un aumento de salarios, o de otra reivindicación grupal.
Un mismo grupo, según el grado de activación que presente, se comporta como grupo de opinión, de interés o de presión.
Desde el punto de vista del modelo liberal, la acción de los grupos no debe tener influencia alguna sobre la política socioeconómica. Lo único que se le debe pedir al estado, dicen los liberales, es que no intervenga.
La temática de la acción de los grupos, en cambio, cobra importancia desde la vigencia del modelo bienestarista. Al incrementarse el poder y la dimensión del aparato del estado, éste adquiere un lugar central en las luchas que se dan en la sociedad. El Estado es el actor que más poder tiene, y a su lado, las principales clases y fracciones de clases sociales, lucha y se debaten por lograr los beneficios que las políticas públicas reparten. Se podría simplificar abstractamente el cuadro diciendo que en el modelo bienestarista se establece una puja de tres: el estado, la clase dominante y la clase dominada. Es estado se expresa a través del gobierno. Y cada una de las clases lo hace a través de sus organizaciones y partidos. Así por ejemplo, si la burguesía se expresa a través de las asociaciones empresarias (Ej. UIA, SRA) y los partidos burgueses (Partidos republicanos, conservadores) , los trabajadores lo hacen a través de las asociaciones sindicales (Ej. CGT) y de sus propios partidos (socialistas, comunistas, etc.) Los partidos funcionan como el medio por el que cada sector social trata de que sus representantes ocupen el poder del estado. Lo que queda en el campo social, los grupos, son los que llevan adelante la lucha social, la puja de tres, ese debate triangular, que va generando día a día, políticas públicas que reparten beneficios a favor de uno u otro sector.
Sostengo que el planteo de los grupos tiene relación al modelo bienestarista, porque es en este modelo en el que el estado tiene un rol central y poderoso. La dinámica política de los grupos de opinión, de interés y/o de presión, entonces, se manifiesta en relación al Estado y a su poder de decisión, con vistas a obtener políticas socioeconómicas que los beneficien.
Como consecuencia de la Reforma del Estado, y del Ajuste neoliberal, el estado bienestarista es total o parcialmente desmantelado, y entonces el análisis de la actuación de estos grupos también cambia.


ONGs
Un término muy en boga actualmente es el de ONG (“o-ene-gés”) que significa Organización no gubernamental. Con este nombre se designan a los grupos organizados que no son ni organizaciones estatales ni empresas privadas con fines de lucro. Son lo que llamamos organizaciones sociales o entidades intermedias, conocidos como “tercer sector”.
Es una nueva denominación, para un tema que ya es tradicional en la ciencia política, el de los grupos, que en el contexto actual adquiere una nueva significación. Lo que se quiere significar con esa expresión es un nuevo tipo de sujeto social diferente de los ya tradicionales gobierno, partido, clase social, etc.
Dentro del marco de un proyecto social y político alternativo al neoliberalismo capitalista, que plantee un nuevo tipo de vinculación entre lo público y lo privado, las ONGs adquieren un papel central como portadores sociales del cambio que se propone. El ejercicio autónomo de la acción política por parte de la sociedad, se piensa, no puede pasar ni por el gobierno en forma exclusiva, ni por los partidos políticos. Se propone entonces que cuando la sociedad o los distintos ciudadanos, se organizan autónomamente para tomar parte en los asuntos colectivos, lo hacen a través de las organizaciones grupales que ellos mismos se dan, y que se denominan ONGs. Y estas organizaciones serían entonces los principales voceros y defensores de este modelo alternativo, cuya aplicación por parte del estado, estos grupos reivindican.
Se utiliza la expresión ONGs e plural, porque una de las características fundamentales de este nuevo movimiento de contestación es la pluralidad ideológica. Solo a partir de esta diversidad inicial es aceptable que mediante un proceso de debate y deliberación se arribe, entre los distintos grupos, a puntos de coincidencia general, que permitan ensamblar acciones colectivas.
Para tornar más clara la idea, tomemos el ejemplo de una lucha concreta: los subsidios a los desocupados. Distintas ONGs coinciden en reclamar la extensión de estos planes, cada una con su opinión, sus intereses y su capacidad de presión que las diferencian. No obstante, dada la grave crisis social por la que atraviesa Argentina en los momentos en que se escriben estas líneas, tanto las distintas asociaciones de desocupados, como las distintas corrientes del movimiento piquetero, coma la CTA, las dos CGT, y la Pastoral social de la Iglesia Católica, por nombrar las organizaciones más importantes. Todas ellas están contestes en la necesidad de expandir los subsidios a los desocupados, o los planes de empleo.

Lobby
Uno de los primeros fenómenos de los que da cuenta la ciencia política, sobre todo norteamericana es el “lobby”. Esta palabra, traída del idioma inglés significa algo así como hall, palier, pasillo o sala de espera. Se llama lobby a la zona de recepción de los grandes hoteles, y edificios, donde se encuentran sillones para esperar a las personas que se desempeñan en los mismos. Ya desde el siglo XIX en Estados Unidos, y luego también en Europa, se comprobó que los funcionarios y los legisladores eran esperados en los “lobby” por determinadas personas, que los interceptaban y los abordaban para “interesarlos” sobre tales o cuales puntos de determinados asuntos políticos. Estas personas llamadas “Lobistas”, desarrollan una actividad permanente, consistente en tratar de convencer a los dirigentes políticos de la conveniencia de sostener tales o cuales posturas. Son una especie de profesionales intermediarios del tráfico de influencias. En Estados Unidos la actividad del Lobby se encuentra reglamentada. Se requiere estar inscripto en un registro especial, informar el grupo en representación del cual se actúa, y está prohibido el incentivo mediante pagos dinerarios a los funcionarios (es decir, está prohibida la coima).

(En el punto 2 de este capítulo vamos a hablar de Partidos Políticos. Y en el punto 3 vamos a ver los problemas que la mediación política presente en la Argentina, en el año 2002.)


Raúl Alvarez. Abril de 2002.-

sábado, 5 de marzo de 2011

Democracia.

LA DEMOCRACIA.

Origen : la Grecia Clásica : Democracia directa.
El antecedente más antiguo que conocemos de democracia es la Grecia clásica (Siglo V AC), siendo su ejemplo más representativo la polis Ateniense.
El origen del vocablo data de entonces : en griego “demos” significa pueblo y “cratos” significa poder. Democracia = poder del pueblo.
La particularidad de la democracia griega es que se trataba de una democracia directa : el gobierno del estado estaba en manos del pueblo, sin intermediarios. Las principales decisiones atinentes al estado eran tomadas por el conjunto de ciudadanos reunidos en Asamblea. Todos los ciudadanos tenían derecho a hacer uso de la palabra y a votar. Luego estas decisiones eran derivadas a organismos más reducidos para que las pongan en práctica : existía un consejo de los 500 (de solo 500 miembros), un comité de 50 (de 50 integrantes, que guiaban al consejo) y un presidente del comité, que duraba solo un día en sus funciones. Además había magistraturas y tribunales judiciales, que se encargaban de juzgar casos concretos, en base a la ley, y finalmente había también diez generales militares, designados por la asamblea, que se encargaban del arte de la guerra.
Las condiciones socio históricas que hicieron posible esta forma de gobierno democrática directa son muy peculiares : la polis era una especie de ciudad estado, compuesta por un centro urbano, y por los campos que la rodeaban. El territorio era lo suficientemente grande para permitir la manutención de la ciudad, pero no tan grande como para no poder recorrerlo en breve tiempo. Es decir que se trataba de unidades geopolíticas reducidas. Su principal actividad económica era rural. Su población era relativamente homogénea. Pero no todos los habitantes trabajaban : de eso se ocupaban los esclavos, y las mujeres. Los ciudadanos se dedicaban a tareas más edificantes y menos deshonrosas, como la filosofía, las artes, la guerra y la política. Es decir, que la ciudadanía estaba compuestas por una porción minoritaria de la población.
Estas condiciones sociales, les permitían y motivaban a los ciudadanos a tener una preocupación constante acerca de la política, que constituía, junto con otras ocupaciones, un quehacer cotidiano de todo miembro de la polis. El Ciudadano ateniense es políticamente activo por definición, y este es el núcleo de la democracia directa griega. La democracia es su forma de gobierno y también su forma de vida. Pero, como dijimos debemos tener presente que el conjunto de los ciudadanos era lo suficientemente reducido como para caber en la plaza pública , y que de tal condición política estaban excluidos los esclavos y las mujeres.
Desde el punto de vista de la exclusión que el concepto de ciudadanía implica en Atenas, podríamos argumentar que este régimen, no era en verdad democrático. Pero desde el punto de vista de la cultura cívica de los ciudadanos, de su actitud participativa, y de su real intervención directa en los asuntos del estado, indudablemente podemos considerarlo el antecedente más importante de régimen democrático de toda la historia hasta la edad moderna.

Interregno Medieval.
Desde la Grecia Clásica y hasta la modernidad, no encontramos otros ejemplos de regímenes democráticos. En Occidente, ello se debe sobre todo a la preeminencia de la Religión y de la Iglesia Católica. El catolicismo de entonces, como las religiones monoteístas en general, tenía una concepción descendente de lo político : el poder es un atributo creado por dios, que desciende de él al Papa, y del papa al Rey. Con semejante concepción el planteo democrático del pueblo como fuente de poder poco tenía que ver. Recién a fines de la edad media, algunos teólogos comienzan a teorizar acerca de la concepción ascendente de soberanía popular.

La Modernidad : Democracia Indirecta o Representativa.
La Edad moderna, desde el punto de vista del pensamiento político, va a significar una revalorización del pensamiento democrático, en su versión “republicana”. Retomando la concepción aristotélica que considera a la República (bajo el nombre de politeia) como el gobierno de la mayoría para el bien común, Maquiavelo va a clasificar las formas de gobierno en principados, que concentran el poder en pocas manos ; y Repúblicas, que distribuyen el poder, dividiendo estas últimas a su vez en Democráticas y Aristocráticas.
Pero el gran aporte de la modernidad a la teoría de la democracia es el liberalismo, asociado a su vez a la teoría de la división de poderes, al contractualismo y al constitucionalismo.
El liberalismo político sostiene que la libertad y los derechos de los individuos son anteriores al estado, y no pueden ser conculcados por él. Desde esta perspectiva, existe un área o espacio jurídico reservado a los individuos, en la que la acción estatal no puede penetrar : la libertad individual, la libertad de expresión, los derechos políticos, la propiedad privada, la inviolabilidad del domicilio y la correspondencia, la libertad de trabajo comercio e industria, etc.
¿Por qué el estado no puede traspasarlos ? La respuesta corresponde al contractualismo : Porque esos derechos son anteriores al estado, y el ser humano los posee desde que existía el estado de naturaleza. Habrían sido los hombres libres, en estado de naturaleza, que habrían suscripto un Contrato Social, para crear el estado, con el fin de que les provea orden y seguridad.
¿Cómo garantizar que el estado no viole los derechos individuales ? Según el constitucionalismo : Los hombres pueden dejar por escrito ese pacto social fundamente : es la constitución escrita, un texto en el que se consagran los derechos humanos y se especifica todo lo que el estado no puede hacer. Para el constitucionalismo, el estado está sometido a normas constitucionales, al derecho. Por eso se lo denomina Estado de Derecho.
Y para agregar mayores seguridades de que el poder del estado no va a actuar arbitrariamente, siguiendo los consejos de Montesquieu, se decidió dividir el poder, de modo tal que los órganos estatales se controlen entre sí. El aparato del Estado se divide en Poder ejecutivo, Poder legislativo y Poder judicial, y cada uno de estos poderse se controlan entre sí, con el fin de evitar la corrupción y el abuso de poder.
Liberalismo, Contractualismo, Constitucionalismo, Estado de Derecho y División de Poderes van a cobrar forma en los Estados Nacionales de la Modernidad, conformando lo que se denomina la Revolución Burguesa de la política, cuyos máximos exponentes son la Revolución Francesa y la Constitución Norteamericana.
Pero hay una gran diferencia entre los estados moderno y la ciudad estado griega : la cantidad de población. Los estados modernos se componen de millones de personas, imposibles de reunir en una sola Asamblea, en un solo lugar. La Solución a que se arribó fue adoptar la figura del mandato de derecho privado : los mandantes o poderdantes (el pueblo) otorgan poder a el o los mandatarios o apoderados (los gobernantes) para que ejerzan actos (gobiernen) en su nombre y representación, de modo tal que la voluntad de los mandatarios no sea sino expresión de la voluntad de los mandantes : de la voluntad popular. Esta forma de democracia, por mandato o representación, se denomina democracia representativa o indirecta : “el pueblo no delibera ni gobierna sino a través de sus representantes”

La democracia real : Elitización de la política.
Si bien en teoría la forma política de gobierno de los modernos estados burgueses sería la democracia, y en nombre de la “voluntad popular” se derrocó a la monarquía ; en la práctica el resultado fue bien diferente : ni se permitió votar a la mayoría de la población, ni los gobernantes se comportaron de acuerdo a la voluntad popular.
Según Schumpeter la definición clásica de democracia (Gobierno de la voluntad popular para el bienestar general) es falsa e inexistente. No hay tal voluntad popular, porque cada ciudadano tiene su propia opinión, y no puede unificarse con la opinión de todos los demás. Ni existe el bienestar general, dado que los beneficios no pueden ser sino individuales para cada persona. Schumpeter es un pragmático, que deja en evidencia el carácter ficticio de la definición tradicional de democracia. No gobierna el pueblo sino las elites de poder, y no lo hacer para el beneficio del pueblo sino para su propio beneficio. No obstante, dice, en los países occidentales se vive en democracia, pero en una democracia “empírica”, práctica. Y esta forma concreta de democracia, es mejor que cualquier dictadura. Así concebida, dice Schumpeter, la democracia es la libre competencia de las elites por el voto popular. Para obtener el voto en las elecciones, las elites deben competir entre sí, otorgando beneficios a los votantes. Y este mecanismo asegura que la democracia, aunque empírica, es mejor que la dictadura.
En ciencia política existe toda una corriente tan escéptica como Schumpeter, denominada elitismo, entre los que encontramos a Michels, Mosca y Pareto. Todos ellos consideran que el poder no corresponde ni puede corresponder al pueblo, sino a las elites, y que las elites siempre tratan de perpetuarse y beneficiarse con el poder ; es lo que ellos llaman la “ley de hierro de la oligarquía “: toda elite gobernante tiende a convertirse en oligarquía.
Si bien acepta los presupuestos de la teoría elitista, Dahl va a extraer conclusiones distintas. Es cierto, sostiene, que las elites tratan de oligarquizarse, pero también compiten entre sí (como decía Schumpeter). Además, las elites políticas tienen que someterse a elecciones periódicas en las que los votantes evalúan su comportamiento, y si no los beneficiaron lo suficiente, no los votan. A esto lo llama “ley compensatoria de la reciprocidad” : si no hay reciprocidad, si no devuelven el voto en beneficios, no los vuelven a votar. Por último existen muchos grupos presión que nuclean elites de la sociedad civil, que tienden a ejercer influencia y a controlar a las elites del estado. Es decir, que si bien no vivimos en democracias, tampoco es cierto que el poder esté concentrado en la élite gobernante. Lo que existen en realidad, dice Dahl, son Poliarquías, es decir, sistemas políticos en los que el poder está más o menos repartido (poli = plural) o distribuido, para el beneficio del conjunto.
Uno de los autores contemporáneos que más claramente ha conceptualizado los problemas que enfrenta la Democracia moderna, es Norberto Bobbio. Para él los principales obstáculos de la democracia, son tres : La tecnocracia, la burocracia y el escaso rendimiento del sistema político. La primera porque al estar el conocimiento concentrado en pocas personas, la mayoría no puede tomar decisiones autónomas sin consultar a “los que saben”, que son pocos. La segunda, porque como los gobernantes no pueden ejercer el poder directamente, sino que necesitan un conjunto de medios para llegar a la población, esa burocracia intermediaria tiene su propias pautas e intereses, que muchas veces son contrarios a la voluntad del conjunto. Por bajo rendimiento se entiende la incapacidad del sistema político para satisfacer todas las demandas de toda la sociedad, esto genera insatisfacción, y disconformidad con el sistema democrático.

La Crítica Radical : Democracia Popular Revolucionaria.
Como ya anticipamos, la democracia moderna no cumplió inicialmente sus postulados. No solo por la elitización de los gobernantes, sino porque no se incorporó a toda la población a la arena política. Actualmente no concebimos la democracia sino asociada al sufragio universal : no hay democracia sin no pueden votar todos los ciudadanos, hombres y mujeres. Pero no fue esta la concepción primigenia de las Repúblicas burguesas del siglo XIX y hasta entrado el Siglo XX. La mayoría de la población estaba excluída del derecho al voto.
¿Por qué no los dejaban votar? Porque los excluídos eran los pobres y los obreros, que eran socialistas, comunistas o anarquistas. Y no querían el capitalismo, sino que querían cambiar el sistema social en su conjunto.
Durante todo el siglo XIX van a madurar ideas críticas respecto de la república burguesa. El pensador más representativo de esta corriente, es Carlos Marx, del cual solo vamos a analizar su pensamiento político respecto de la democracia.
Para el Marxismo, el estado moderno era un estado burgués, que tiene como finalidad mantener la dominación de clase en favor de los capitalistas o burgueses, y en contra de los obreros y del pueblo. Por eso, para Marx, el capitalismo era incompatible con la democracia : el día que dejaran votar a los obreros, éstos votarían por desterrar la propiedad privada y el capitalismo, por eso, según Marx, la burguesía nunca concedería elecciones libres y democráticas. En su opinión, la única democracia verdadera sería una democracia en la que los ciudadanos fueran iguales entre sí, es decir, en una sociedad sin clases sociales, en la sociedad comunista. Y para llegar a esa sociedad comunista, libre y democrática, había que terminar con el capitalismo. Y la única manera de terminar con el capitalismo era forzando a los capitalistas, que iban a resistir. Es decir, que la única forma de llegar a una democracia era una revolución popular . En ese sentido, decimos que la critica marxista a la democracia burguesa postula un modelo de democracia revolucionaria, de tipo popular o socialista.
Claro que la aplicación práctica de las ideas de Marx, en el Siglo XX, no llevó a la creación de regímenes democráticos, sino a regímenes, que aún siendo populares y mayoritarios, tenían métodos políticos autoritarios.

Democracia Y Estado de bienestar.
Los vaticinios Marxistas acerca de la incompatibilidad entre capitalismo y democracia, y sobre la caída inevitable del capitalismo, no se cumplieron. Nunca sabremos si fue porque Marx se equivocó, o porque los Capitalistas aprendieron de Marx, y corrigieron el modo de producción. Lo cierto es que desde 1930 el Capitalismo cambia su funcionamiento político y económico. En lo económico, el estado sale a intervenir activamente en la economía con el fin de complementar al mercado. En lo político se concede el sufragio universal, y tal como se preveía, tienden a ganar el gobierno partidos socialistas, laboristas, socialdemócratas o populistas. Pero estos nuevos gobiernos, en vez de derrocar el capitalismo, van a pilotear el estado de bienestar, y van a conseguir beneficios tangibles para los trabajadores y los sectores populares, sin romper con el sistema. Las políticas sociales del estado de bienestar : jubilaciones, derechos laborales, planes de salud, de vivienda, etc., harán que los sufragantes nuevamente voten a los gobiernos reformistas. Esto dará continuidad a sus gobiernos, y recibirá el nombre de “consenso socialdemócrata”. Dentro de este esquema, tendrá especial importancia un actor social clave : los sindicatos, representantes directos de la clase trabajadora. A punto tal que autores como Klaus Offe sostiene que la fórmula pacificadora del estado asistencial “consiste en primer lugar en la explícita obligación del aparato estatal de proveer asistencial y apoyo .. a aquellos ciudadanos que sufren las necesidades y riesgos específicos, característicos de la sociedad de mercado ... en segundo lugar, el estado asistencial está basado en el reconocimiento del rol formal de los sindicatos de trabajadores tanto en la redacción de los contratos colectivos de trabajo como en la formación de políticas públicas...” El poder de los sindicatos es el medio por el que los trabajadores se aseguran que el estado cumpla con las políticas sociales prometidas. Este poder sindical es una forma nueva de participación política : la república burguesa, adicionada con sufragio universal, estado de bienestar y participación sindical logra casi 50 años de estabilidad política y crecimiento económico.
En los países en que el estado de bienestar se aplicó más radicalmente, con un sentido más socializante, fue en los países escandinavos : Suecia, Finlandia y Noruega. Allí el triunfo casi ininterrumpido de los partidos socialistas permitió a esas sociedades una bonanza económica y un reparto equitativo de la riqueza sin igual en todo el mundo. Y las formas políticas de sostener este esquema fueron : a) Gobierno representativo, b) Estado Keynesiano de Bienestar, c) Participación sindical en las decisiones públicas, y d) Formas semidirectas de democracia.


Formas Semidirectas de Democracia.
A mitad de camino de la democracia directa y de la indirecta, las formas semidirectas son medios que se emplean en los regímenes representativos, para poner el poder de decisión, sobre asuntos puntuales, en manos directamente del pueblo.
El tema será tratado en otra parte de este curso. Baste por ahora mencionarlos como un intento de reducir la distancia entre gobernantes y gobernados que adolecen los regímenes republicanos actuales.
Las formas más conocidas son el referendum, el plesbiscito y la consulta popular, por los que se somete a consideración del electorado el pronunciamiento sobre una cuestión política puntual. También corresponde mencionar la “iniciativa legislativa” o “iniciativa popular” consistente en que una parte del electorado pueda presentar un proyecto de ley, y el congreso quede obligado a tratarlo (aunque no lo apruebe). La revocatoria de mandatos consiste en la facultad de una parte del electorado (un porcentaje determinado) de remover un funcionario electo. Existen otras diversas formas de participación semejantes, consistentes todas ellas en dar poder de decisión, o intervención directa al electorado.

Democracia formal vs. Democracia participativa.
En la década del 80 con el avance del neoliberalismo, comienzan a aplicarse en todo el mundo planes de ajuste tendientes a desmantelar el estado de bienestar. Tal desmantelamiento deja al descubierto los mismos problemas existentes antes de la década del 30 : el mercado libre produce injusticia y protesta social. Pero el neoliberalismo no vuelve atrás con la concesión del sufragio universal. A esta altura del siglo, los regímenes comunistas están en su última fase, en 1985 comienzan un proceso de apurada reforma y en 1989 caen definitivamente. El capitalismo no tiene ya sistemas sociales competitivos, de modo que la protesta social generada por el ajuste ya no pone en riesgo el sistema.
No obstante, la disconformidad popular genera problemas de “gobernabilidad”, término éste que designa situaciones en las que la política de élite no son aceptadas pasivamente por los gobernados. La formula de apaciguamiento utilizada por la élite neoliberal, no será ya la apertura a lo social, sino la lisa y llama restricción : El funcionamiento del sistema político republicano , formalmente democrático, se limita al mínimo de su expresión. Los canales de comunicación de la sociedad al gobierno se cierran. El estado manipula o compra el silencio de los Sindicatos y las ONGs. Se cierran los canales de consulta. Y los pronunciamientos populares se limitan a las elecciones, cuyas campañas son objeto de fuerte influencia por parte de los especialistas en opinión pública y por los medios de comunicación. Todo ello en el contexto de una sociedad capitalista en proceso de globalización.
La forma de democracia funcional a las políticas de ajuste es la democracia formal, restringida o delegativa, caracterizadas por la pasividad de la sociedad civil y del pueblo.
Como contestación a esta forma política, desde la caída del modelo comunista, tienden a crecer las propuestas participativas de democracia social ; ya que no existen alternativas al modelo social propuesto por el capitalismo ; ya que no existe en la sociedad la inquietud por la transformación revolucionaria de la sociedad ; lo que proponen los movimientos sociales de contestación es la profundización de la democracia mediante la participación popular, en pos de la obtención de un nuevo tipo de políticas sociales, limitativas del mercado, favorables al pueblo, y gestionadas por los propios actores colectivos.
La propuesta de una democracia participativa es un método para profundizar la democracia política, pero también para profundizar la democratización de la economía, y para gestionar democráticamente los márgenes de socialización alcanzados. Sus principales sujetos portadores son las ONGs. Sus principales voceros los líderes sociales. Sus principales socios son los líderes políticos honestos. Y su programa es el de una reforma progresiva y consensuada de la sociedad actual, con un sentido democrático y solidario.
El teórico más representativo de la democracia participativa es Macpherson que postula un “sistema piramidal, con la democracia directa en la base y al democracia delegada en todos los niveles por encima de ella. Así, se empezaría con una democracia directa al nivel del barrio o de la fábrica, con debates totalmente directos, decisión por consenso o mayoría y elección de delegados que formarían un consejo al nivel más amplio inmediato... Los delegados tendrían que contar con suficientes instrucciones de sus electores y ser responsables ante ellos ... Y así sucesivamente”.

Autonomía y Democracia.
El concepto de democracia participativa cierra el recorrido conceptual de esta clase. La participación, como medio para profundizar la democracia no tiene límites puestos de antemano. Depende únicamente de cuán lejos la queramos llevar. Ahí está el meollo de la cuestión : ¿Cuán lejos quiere llegar la ciudadanía en la profundización de la democracia ? La activación ciudadana que requiere la democracia presupone un pueblo que ha tomado la decisión de hacerse responsable de su destino. Presupone una población políticamente madura que toma las riendas de su historia. La democracia participativa es un sistema a la medida de ese pueblo : si quiere autodeterminación, no tiene más que auto- organizarse y tomar en su poder la dirección del estado y de las organizaciones de la Sociedad Civil. Si en cambio el pueblo no está maduro para esa decisión, si no es tan responsable para sumir adultamente la responsabilidad de hacer su historia, entonces deberá resignarse a ser gobernado por elites ”politiqueras” y partidocráticas. Como afirma Castoriadis “En una democracia el pueble puede hacer cualquier cosa pero debe saber que no debe hacer cualquier cosa. La democracia es el régimen de la autolimitación y es ,pues, el régimen del riesgo histórico y un régimen trágico” .
Raúl Alvarez. 4.1.99.

viernes, 4 de marzo de 2011

Gobierno

Gobierno
Concepto.
Dijimos que en la concepción clásica el estado está compuesto por tres elementos: población, territorio y poder. Pues bien, a modo de introducción digamos que el gobierno es la organización del poder del estado. En términos Weberianos, podríamos decir que es la forma que adopta el monopolio del uso legítimo de la fuerza .
Para entender qué es el gobierno, pensemos en la realidad que nos rodea. ¿Cómo logran los gobernantes, los que ocupan los cargos del gobierno, dirigir un país? ¿Cómo alcanzan su propósito de determinar la conducta de una población de millones de personas?
Pues bien, para ello se valen de múltiples medios. Algunos son propiedad del estado, como la policía, fuerzas armadas y de seguridad, de los hospitales, de las escuelas, las obras públicas, etc. En otros casos, se traba de empresas o bienes privados, como el sistema bancario y financiero, o los medios de comunicación, sobre los cuales el estado tiene el poder de regularlos, de fijar las reglas de juego. Los gobernantes manejan estos medios, o las regulaciones sobre estos medios de manera tal que la población se comporte como el gobierno quiere.
Esa organización de medios para el ejercicio del poder, es lo que denominamos gobierno.
O más sencillamente, como dije antes, gobierno es la organización del poder del Estado.

Formas de Estado: Federal y Unitario.
La forma del estado surge de relacionar dos elementos del estado. Según cómo se organice el poder (gobierno) en el territorio la forma de estado será federal o unitaria. Un estado es federal cuando el poder está distribuido a lo largo del territorio, es decir, cuando está compuesto por un conjunto de unidades políticas autónomas, llamados Estados Federados o Provincias. Se dice que son autónomas porque se dictan su propia constitución, y eligen sus propios gobernantes locales. Es decir que en términos políticos, estas, digamos, provincias, se autogobiernan en sus cuestiones locales, en el marco de un gobierno de nivel nacional, del que a su vez forman parte.
Así, dentro de un estado Federal, siempre conviven a su vez una pluralidad de estados federados. Por ejemplo dentro del Estado Nacional Argentino, conviven a su vez veintitrés estados provinciales y el Gobierno autónomo de la Ciudad de Buenos Aires. Entonces una persona que vive, por ejemplo, en un valle en la Provincia de Catamarca, se encuentra sometida a la vez a la soberanía del Estado Nacional, y al poder local del Estado Provincial. Coexisten dos órdenes jurídicos, dos poderes, uno soberano y otro autónomo.
En cambio un estado es unitario cuando el poder está concentrado en un solo punto del territorio, desde el cual se gobierna a toda la Nación. Dentro de un estado Unitario hay una sola unidad política; y las cuestiones locales son decididas por el poder central, o por delegados elegidos por el poder central. Y los habitantes de cada zona del territorio no votan sus gobernantes locales, sino solo autoridades nacionales, que son quienes después eligen las autoridades locales.
La cuestión adquiere sentido cuando se la ve en una perspectiva histórica. Un país difícilmente decida entre unitarismo y federalismo como una cuestión abstracta. Los estados federales tienen su origen en comunidades políticas locales preexistentes, que deciden asociarse para formar una nación, pero sin perder su identidad y su poder local. Así ocurrió en nuestro país. Córdoba, Tucumán, Corrientes, Entre Ríos, etc. existían mucho antes de la Independencia de las Provincias Unidas del Río de la Plata. Son anteriores incluso a la propia creación del Virreynato. Cuando deciden formar un Estado Soberano, en el siglo XIX, es porque piensan que su situación va a quedar más favorecida en el marco de un estado nacional, pero no hubiera tenido ningún sentido político renunciar a su autogobierno, del que gozaban desde su fundación. Por eso decimos que para que exista federalismo, tienen que existir antes poderes locales. En cambio, cuando estos poderes locales no existen o son débiles, las tendencias centralistas ven facilitado el camino y pueden constituir autoridades nacionales que gobiernen aún contra la voluntad contraria de algunas poblaciones locales rebeldes. En Argentina, el proyecto unitario hubiera permitido una rápida conformación de un mercado nacional, y con ello hubiera acelerado la inserción de Argentina en el mercado capitalista mundial. Pero el proyecto unitario fracasó por falta de realismo, por tratar de desconocer la preexistencia de sociedades locales a las que no les hubiera convenido la conformación de tal mercado, porque implicaba una competencia ruinosa con las producciones locales.
Existen otras formas de (des)territorialización del poder. Se trata de las confederaciones de estado, más modernamente llamadas “Tratados de Integración Regional”. Son la forma jurídica de la regionalización implicada en el proceso de globalización. Sus ejemplos son el Mercosur, el Nafta y la Comunidad Europea. Consisten en Asociaciones de estados Soberanos, a la que los estados miembros le ceden algunas prerrogativas inherentes a la soberanía, como ser, la política de defensa común, la emisión de moneda, la política arancelaria y comercial entre los estados miembros, etc. En este contexto, el estado Nacional deja de ser soberano en tanto ya no es el “super amus” de otrora, pues debe reconocer una autoridad superior a la de él: la autoridad de la asociación regional. Un proceso semejante, de transferencia progresiva de competencias locales a un poder central, se dio en la formación de Estados Federales, como Argentina y EEUU. Por eso la regionalización es un proceso que recién comienza, y que de proseguir terminará diluyendo las identidades nacionales en identidades regionales.

Formas de Gobierno.
Cuando relacionamos los elementos Población y Poder del Estado, hablamos de formas de gobierno. La pregunta es ¿Cómo se distribuye el poder entre la población? ¿Cómo se organiza el poder para gobernar esa población? Y en las democracias ¿Cómo hacer para que la población mande sobre el gobierno que la va a gobernar?.
La clasificación más tradicional de las formas de gobierno es la de Aristóteles, que utilizaba dos criterios de diferenciación: el número de gobernantes, que podían ser uno, pocos o muchos, y un criterio cualitativo, los fines del gobierno, que podían ser de dos tipos: puros si el gobierno perseguían el bien de toda la comunidad, e impuros o corruptas, si perseguían el bien exclusivo de los gobernantes. Así se forma el cuadro de doble entrada que se muestra más abajo. De la combinación de estos criterios surgen seis formas de gobierno.


uno pocos muchos
Puras: bien común MONARQUIA ARISTOCRACIA REPUBLICA
Impuras: bien indiv. TIRANIA OLIGARQUIA DEMOCRACIA



Las tres formas puras son:
Monarquía: gobierno de una sola persona para el bien de toda la comunidad.
Aristocracia: Gobierno de unos pocos, los mejores, para el bien de toda la comunidad.
Politeia o República: Gobierno de todo el pueblo para el bien de la comunidad.
Las formas corruptas son:
Tiranía: Gobierno de uno solo para su propio beneficio.
Oligarquía: Gobierno de unos pocos ricos para su propia conveniencia.
Democracia o Demagogia: Gobierno de los muchos para su exclusivo bien .

De todos modos, a partir de la modernidad mucho se ha avanzado sobre el concepto de república democrática. Fue Maquiavelo quien aportó la primera innovación: es indispensable tener en cuenta si el poder está o no distribuido. Si está concentrado en una persona, hablamos de principados. Si está distribuido , pero entre no mucha gente, hablamos de aristocracia u oligarquía. Y si está distribuido en toda la comunidad, hablamos de democracia.
La segunda innovación la aportan Hobbes y Locke: debe analizarse si el poder es despótico y absoluto, o si está limitado, por ejemplo, por un pacto, una carta o una constitución.
Y la tercer gran innovación la aporta Montesquieu, según quien todo poder tiende a corromperse si no es controlado. Y para controlar al poder se requiere otro poder. Entonces propone dividir el Poder del estado en tres órganos. Así, habrá un poder legislativo que dicte las leyes generales, un poder judicial que juzgue la aplicación de la ley a casos concretos, y un poder ejecutivo que administre los medios de gobierno, también llamado gobierno en sentido estricto. De esta manera, los poderes podrán controlarse y contrapesarse entre sí, evitando así la corrupción y el despotismo.
Estas tres innovaciones en la forma de analizar las formas de Gobierno: concentración (Maquiavelo), limitación (Hobbes – Locke) y división del Poder (Montesquieu), desde fines del siglo XVIII en adelante cobran forma en constituciones escritas que hacen las veces de pacto fundacional de la comunidad política, crean el estado y consagran los derechos humanos frente a él. Es decir que las constituciones son normas superiores que se imponen por sobre el estado y los gobiernos no pueden apartarse de ellas. Este sometimiento del Estado al Derecho (Constitución) es lo que se llama Estado de Derecho. Y lo característico de los gobiernos establecidos en estas constituciones será justamente instituir la desconcentración, limitación y división del poder, con vistas a garantizar la democracia y la libertad de los ciudadanos.
Actualmente existen múltiples maneras de clasificar las formas de gobierno. La línea de separación más gruesa pasa por distinguir los gobierno democráticos de los no democráticos o autocráticos. A su vez las autocracias pueden subclasificarse en totalitarismos (si tienen una base de movilización de masas) y autoritarismos ( si se gobierna desalentando al participación de la sociedad). Pero dado el avance que han registrado los sistemas políticos a fines del siglo XX, nos parece más importante considerar las distintas formas de gobierno posibles dentro del género democrático.
Puede ocurrir que la preeminencia la tenga el parlamento, entonces hablamos de Parlamentarismo, o bien puede que el mayor poder recaiga sobre el ejecutivo, entonces hablamos de presidencialismo.
El modelo parlamentario típico, es el Inglés. Su origen histórico está en la lucha por el poder entre el Rey por un lado y las clases dominantes por el otro (la nobleza primero, y de la burguesía después) representadas las últimas en el Parlamento. Es un largo proceso histórico que lleva ya muchos siglos, a lo largo del cual el Parlamento va progresivamente ganando competencias en desmedro del poder del Rey, que termina siendo una figura simbólica. Es el parlamento quien designa de entre sus miembros una comisión encargada de la administración del país, el poder ejecutivo o gabinete. De la práctica surgió que dicho grupo parlamentario encargado del gobierno era encabezado por uno de sus ministros, a quien se denominó Primer Ministro. Es decir que en el parlamentarismo el ejecutivo está compuesto por miembros del legislativo, y es elegido por éste, no en forma directa por el pueblo. Como consecuencia de ello, el gabinete tiene responsabilidad política ante el parlamento y puede caer ante un voto de censura o ante la negativa a un voto de confianza, de la mayoría de los parlamentarios.
El modelo parlamentario comprende una separación de los cargos de Jefe de Estado y Jefe de Gobierno. El primero se personifica en el Rey, y simboliza la unidad de la soberanía de la Nación. Normalmente cumple funciones en lo referido a relaciones exteriores y suele tener facultades especiales para casos de crisis o de equilibrio de poderes, como ser disolver el parlamento, formar gobierno de emergencia, etc. El Jefe de Gobierno es el que se encarga del gobierno propiamente dicho, el que manda en concreto, y el que tiene a su cargo el mando sobre los medios organizativos del estado.
El presidencialismo en cambio tiene su origen histórico en los Estados Unidos de Norteamérica. Los Padres fundadores de EEUU – así se llama a los ideólogos de la constitución norteamericana- creían necesarios constituir una autoridad federal unificada, que de alguna manera cumpliera la función simbólica cohesionante que cumpliera la corona en las monarquías. A su vez querían apartar su designación de la lucha de camarillas propia de los parlamentos. Por esto establecieron un poder ejecutivo preeminente sobre el legislativo, elegido directamente por el pueblo, que no pudiera ser fácilmente removido por el legislativo y cuya composición fuera totalmente ajena al congreso de modo tal que ambos poderes estuvieran completamente separados. Así se estableció la figura del presidente, que aúna en su persona la jefatura del gobierno y del estado. Este modelo fue copiado por la mayoría de los regímenes latinoamericanos, Argentina entre ellos.
Por último existen formas mixtas. Son los denominados Semi-presidencialismo y semi-parlamentarismo. En estos sistemas coexisten dentro del ejecutivo un jefe de estado con un Jefe de Gobierno. El Presidente o Jefe de Estado es elegido directamente por el pueblo y tiene un poder efectivo además de simbólico. Normalmente se encarga de las relaciones internacionales, de la política de seguridad exterior, y posee poderes de reserva para casos de emergencia o crisis. A su lado la Jefatura de Gobierno es encarnada por un primer ministro o jefe de gabinete, de origen parlamentario, responsable ante el parlamento. En estos regímenes, dado que las elecciones y los mandatos parlamentarios no coinciden los presidenciales, suele ocurrir que el presidente sea de un partido y el gabinete y el parlamento de otro. Es lo que se denomina cohabitación. Un ejemplo de esta forma mixta es el caso de Francia.
Finalmente corresponde mencionar el Gobierno de Asamblea. La asamblea de diputados de la Nación asume en su seno tanto el poder ejecutivo como el legislativo. Es una figura utilizada en períodos de excepción, normalmente revolucionarios, con un alto grado de movilización social, por lo que dicha asamblea más que un órgano del Estado, suele atribuirse un verdadero poder constituyente. Es que un poder semejante no se condice con la idea de una constitución superior que lo limite. Por tal razón los gobierno de asamblea han sido el cauce de gobiernos que aunque populares en su legitimación, resultaron autoritarios en su acción (Ej.: El gobierno de Robespierre en la Francia Revolucionaria, el Soviet Supremo de la URSS, etc.)



Raúl Alvarez. 5.2.00

jueves, 3 de marzo de 2011

Estado.

EL ESTADO.

A) Concepto de Estado
Tradicionalmente, los autores clásicos consideraron que el estado era la conjunción de tres elementos : Territorio, población y poder. Territorio es el espacio físico sobre el que el estado se asienta. Población es el conjunto de personas físicas que lo componen. Y Poder es la capacidad de unas personas de mandar sobre otras. Entonces, según esta visión, cuando en un territorio determinado, un conjunto de personas logra organizar y ejercer el poder sobre el conjunto de la población, nos encontramos con un estado.
Max Weber adiciona un elemento más al concepto de estado : la legitimidad del ejercicio del poder. Para él el estado es una asociación de personas, que en el interior de un territorio ha logrado monopolizar con éxito el ejercicio de la coacción física legítima. Legítimo, para Weber quiere decir, que quien obedece “cree” que esa orden es obligatoria. Legitimidad es para él “creencia” en la legitimidad. En cuanto al Concepto de Poder, para Weber queda garantizado, en definitiva por la amenaza de sanción, es decir, por la amenaza de aplicar la fuerza física si no se logra obediencia. Y lo característico del estado es que se ha logrado monopolizar, es decir concentrar en un único centro, el ejercicio del poder, y que ese poder se ejerce en forma legítima, es decir, que la población cree estar obligada a obedecer.
Según la visión Marxista, lo característico del estado, más allá de los elementos mencionados (Territorio, población, poder, legitimidad) es la función que cumple en el marco de la sociedad de clases. Como la sociedad está dividida en clases antagónicas : los dominadores y los dominados, el estado es el “instrumento” a través del cual se mantiene esa dominación. Y esa dominación se instrumenta por consenso o por coerción : por el convencimiento, o por la fuerza, es decir, por la dominación ideológica, o por la represión. Lo normal en el estado burgués es que la dominación de clase se logre, mayormente, por consenso, es decir, por dominación ideológica. ¿Cómo se logra este consenso ? A través de una especie de “engaño”, del que los dominados no tiene conciencia. Los intereses particulares de la clase dominante, son presentados, por los líderes políticos burgueses, como si fueran intereses del conjunto de la sociedad. Para ello se apela a conceptos de lo “popular”, “nacional”, la “ciudadanía”, etc. Cuando este consenso ha sido logrado, decimos que la dominación de clase alcanza el grado de “hegemonía”. Cuando no se logra, el estado debe sostener la dominación por la fuerza, sin engaños, por pura represión. Siguiendo esta corriente de pensamiento sostiene Guillermo O ‘Donell que el estado es un aspecto de las relaciones sociales de dominación : “... apoya y organiza estas relaciones de dominación por medio de Instituciones que suelen gozar de un monopolio de los medios de coerción dentro de un territorio definido y que generalmente se considera que tienen un derecho legítimo a garantizar el sistema de dominación social. Como tal, el estado debería ser entendido desde dentro de la sociedad civil, aunque en su forma objetiva e institucional parezca estar, y así lo proclame, por encima de la sociedad.”
Así pensado el estudio del concepto de estado no es una mera definición formal de conceptos abstractos, sino que se trata de adentrarse en las formas jurídico políticas que adquiere la dominación social. Por eso, para hacer una historia de los modelos de estado, debemos irremediablemente remitirnos a la historia social.

B) Feudalismo y Estado.
El feudalismo es un tipo de sociedad, o un modo de producción basado en un pacto de vasallaje. La clase dominada son los siervos, personas que se encargan mayormente de trabajar el campo, y no se pueden mudar de él de por vida. No son dueños de la tierra que trabajan ni de los bienes que producen, todos los cuales pertenecen al Señor Feudal, a quien le deben obediencia. Por el pacto de vasallaje, el Señor está obligado a cuidar de sus vasallos, y estos están obligados a servirlo en la guerra y en la paz. Esta forma soporífera de sometimiento tradicional se mantuvo en Europa durante toda la edad media, gracias a la preeminencia de la iglesia y de la religión católica. La religión católica medieval fue el medio de aplacar las conciencias de la clase dominada, para mantenerla en esa situación ; fue el medio ideológico por el que se legitimó esta dominación.
¿Qué forma tenía el estado feudal ? La de pactos de vasallaje entre Señores feudales, de distinta jerarquía entre sí. La característica del estado feudal es que los medios materiales de dominación no estaban en manos del rey, sino que pertenecían a los señores feudales territoriales. Cada señor feudal a su vez era vasallo de otro Señor más poderoso. Y esta pirámide de vasallajes concluía, tenía su cúspide, en el Rey, verdadero Señor de Señores. La gran debilidad de esta forma de estado es que el Rey, por el pacto de vasallaje, a su vez dependía de los demás señores. Además, como el vasallaje es una relación que da pertenencia al Señor respecto de los bienes del y tierras que usa el vasallo, la verdadera propiedad de todos los bienes es de los señores feudales. El estado feudal como tal carece de bienes. Las Armas, los castillos, los barcos, los carruajes, todo pertenece a los Señores, pero nada al estado. Otra gran debilidad del estado feudal es que el carácter personalizado del vasallaje dificultaba la formación de conceptos políticos universalizables, que permitieran una dominación ideológica no religiosa. Los intereses del estado feudal no eran sino los intereses personales del rey. Eso era inocultable. A la religión católica cabía la función de mantener la pasividad costumbrista de los siervos, que permitiera la dominación.
El contexto internacional del Feudalismo es el de la Europa medieval, atomizada políticamente en cientos de feudos locales, con esporádicos intento de recrear la unidad territorial del viejo imperio romano, basándose en el único factor unificador que le quedaba a occidente entendido como la cristiandad : la Iglesia Católica.
C) El Estado Absolutista.
En la medida que la sociedad fue transformándose, la dominación tradicional del estado feudal fue insuficiente, y dio lugar a nuevas formas de estado.
La principal modificación social europea de la alta edad media es la aparición de la burguesía como clase. Primero apareció la burguesía comercial. Durante el feudalismo, la economía era predominantemente rural. La mayoría de la población vivía en el campo, y lo que producía apenas alcanzaba para su subsistencia. Solo muy lentamente se fueron produciendo excedentes para la venta fuera del propio feudo. La comercialización incipiente de esos reducidos excedentes tuvo lugar en las ciudades. Las ciudades medievales (también llamadas burgos) fueron así conformándose de una manera distinta al resto del territorio. Fueron centros comerciales, que como tales, tuvieron un crecimiento mucho más acelerado que el campo. Dieron lugar a la formación de gremios de artesanos, y también a la acumulación de capital en manos de los comerciantes burgueses. Con el correr de los siglos, estos comerciantes se transformaron en una clase social poderosa. Pero corrían con las desventajas de los “nuevos ricos”. Como toda clase social en ascenso, no tenían ningún acceso al poder político. El estado seguía siendo feudal. Es decir, estaba controlado por los señores feudales, que en su conjunto formal una clase social llamada “la nobleza”. La alta Edad media y la Edad moderna van a dar lugar a una lucha entre clases dominantes por el control y la conformación del estado. Esta lucha de clases dará lugar a la formación del estado absolutista.
La característica del estado absolutista es la concentración de todo el poder en manos del monarca. Frente a él ningún súbdito puede invocar derecho alguno. Toda la autoridad es del rey. Tiene lugar un desplazamiento del poder de la Nobleza. El rey ya no basará su poder en pactos de vasallaje. Esta concentración del poder en manos del soberano quitará poder territorial a la nobleza. El territorio deja de pertenecer al feudo para pertenecer al estado, que a partir de entonces comienza a llamarse “nación” o estado nacional. ¿Cuál era la ganancia de la burguesía de esta forma ? El soberano detentaba todo el poder político, le quitaba todo el poder social y económico a la nobleza, y desde la cabeza del estado nacional implementaba las políticas económicas que resultaban más beneficiosas para la burguesía en ascenso. Lo que otorgaba todo el poder económico y social a la burguesía. De esta manera, los capitalistas comerciales conseguían transformar su necesidad de comercio exterior en políticas de estado (conquista de América, África, etc), y se deshacían de las trabas internas que le imponían los señores feudales.
El principal teórico político que expresa las ideas del absolutismo es Hobbes. Para él, lo que antecede a la formación del estado es el estado de naturaleza, en el que el hombre, lobo del hombre, vive en una situación salvaje, de total inseguridad y miedo. Para superar esa situación, los hombres hacen un pacto social : entregan todos sus derechos y sus poderes a un soberano totalitario todopoderoso (el “Leviatán”) que se encargará de protegerlos, y darles seguridad, a cambio de su libertad.
El contexto internacional del Estado Absolutista es la conformación de los estados nacionales europeos : Francia, España, Inglaterra, Portugal, Holanda. La centralización del poder en manos del Monarca, y la disminución del poder local de los nobles, favoreció la unificación territorial en grandes agregados, llamados estados nacionales.
En la medida que el avance de la navegación produce nuevos descubrimientos, estos estados nacionales instalarán colonias en Africa, América y Oriente. De las mismas extraerán las riquezas que formarán lo que se denomina la “acumulación primitiva” del capital. Son los comienzos del Colonialismo.
La forma de estado absolutista, permitirá un desarrollo más extenso del capital comercial y del mercado mundial, lo que acompañado del desarrollo de nuevas tecnologías dará lugar, a fines del siglo XVIII y comienzos del XIX, a la revolución industrial y a las revoluciones burguesas. La burguesía dará apoyo a la Monarquía absoluta en tanto esta sirva a sus fines políticos de vencer a la nobleza. Pero llegado cierto punto, el continuo ascenso de la burguesía la llevará entonces a deshacerse también del estado absolutista y crear un nuevo estado totalmente a su medida.


D) El Estado Liberal.
La principal característica del estado liberal es la de reconocer a los individuos una serie de derechos, considerados inalienables, que no pueden ser violados por el estado. Por encima del estado, quedan establecidas un conjunto de normas, llamadas “Constitución” que se imponen al estado. Por eso lo llamamos “Estado de derecho”. En la Constitución se consagra los derechos fundamentales del hombre. Estos derechos configuran un área jurídica reservada, dentro de la cual el estado no puede ingresar. Nos referimos a la libertad individual, la propiedad privada, la inviolabilidad del domicilio y la correspondencia, el derecho a trabajar y comerciar, etc.
El estado liberal es el modelo de estado capitalista por excelencia, en la etapa del naciente capitalismo de libre competencia. El estado se ubica por encima de lo social, es escinde de la sociedad. Y se diferencian nítidamente la esfera de lo privado y de lo público. Lo privado es el área garantizada por los derechos de los individuos, es el ámbito de la sociedad civil. Y lo público, es la esfera de libre acción del estado, y lo denominamos sociedad política, o estado propiamente dicho.
La función del estado liberal es la de garante externo del funcionamiento del mercado. El estado es el gendarme que cuida que las reglas se cumplan para que el mercado funcione. Y solo interviene para reprimir a los que violan las reglas. Pero nunca se entromete en el mercado.
El principal teórico político del liberalismo primitivo es Locke. Sostiene que antes del estado los hombres vivían en estado de naturaleza, en total libertad y felicidad. Pero con el fin de proteger sus propiedades más acabadamente, hacen un contrato social, por medio del cual crean el estado. En el estado delegan algunos de sus derechos, pero se reservan los más importantes : la libertad y la propiedad. El estado va a tener entonces justamente, la función de dar garantía a estos derechos individuales.
En esta primacía formal del derecho, funda Max Weber su aseveración de que el capitalismo es una forma social de creciente racionalidad. El derecho burgués es la expresión de esa racionalidad que da forma a todos los ámbitos de la vida social. El papel del derecho en el capitalismo es la de tornar previsible y calculable los factores de la vida social, lo que resulta indispensable para la contabilidad del capital.
Pero como ya dijimos, esta separación estado sociedad no es más que un fetiche para ocultar la verdadera relación del estado : la de funcionar como instrumento de dominación de la clase burguesa. Es decir, que si se analiza en profundidad, la supuesta “separación” del estado y la sociedad no es tal.
Este nuevo estado salido de las revoluciones burguesas va a aplicar una serie de políticas liberales en lo económico: garantía del derecho de propiedad frente al estado, libertad de comercio interno y externo, libertad de tránsito, etc. Son todas políticas que van a favorecer una acumulación ampliada de capital en manos de la burguesía.
El modo de producción capitalista va a permitir así a la humanidad dar el mayor salto productivo de su historia. La revolución industrial va a permitir una producción de bienes en masa que van a inundar los mercados de todo el mundo. Nunca el ser humano había producido tantos bienes materiales.
La Contestación Obrera. Pero esta riqueza material tuvo su contracara : la riqueza no se distribuyó igual para todos. Son bien conocidos los problemas generados por la revolución industrial. La industria atrae la población a las ciudades. Los trabajadores urbanos viven hacinados en villas miserias. Ganan salarios apenas suficientes para subsistir. Sin beneficios sociales. Y en períodos de crisis, al no existir reglamentación ninguna, se producían despidos masivos. Esto generaba desempleo y protestas sociales.
La protesta en las modernas sociedades burguesas es mucho más explosiva de la que se había dado hasta entonces. El capitalismo atrajo la mano de obra a las ciudades para valerse de ella. Pero cuando esa mano de obra protesta, esa protesta concentrada en la ciudad es mucho más explosiva que la que podía darse en el campo.
La sucesión de crisis, la concentración en las ciudades, y la elevación cultural que la urbanización conllevan, permitió que con el tiempo estos trabajadores se organizaran y generaran movimientos de contestación y reivindicación de su condición social de explotados.
La protesta obrera , hacia mitad del siglo XIX ya va a tomar forma de movimientos socialistas, comunistas y anarquistas. Estos movimientos obreros van a visualizar como principal problema al modo de producción capitalista en sí. Y van a proponer como solución terminar con el capitalismo y reemplazarlo por un modo de producción centrado en la solidaridad y la libertad, al que llamaron según el caso anarquismo, socialismo, comunismo, cooperativismo, etc. La organización del movimiento obrero va a cobrar forma por dos vías : a través de los sindicatos, y a través de los Partidos socialistas y comunistas.
Durante todo el siglo XIX y hasta fines de la primer guerra mundial, en el siglo XX, continuará el sostenido crecimiento del capitalismo a nivel mundial, continuarán produciéndose crisis periódicas de sobreproducción, que generarán desempleo, miseria, rebeliones populares, y terminarán, indefectiblemente, en represión al movimiento obrero.
Recién en 1917, por primera vez triunfa y logra sostenerse una revolución socialista, la revolución bolchevique. Los obreros y los soldados, organizados en “Soviets” o asambleas de base, toman el poder del estado, expropian a la burguesía y a la nobleza (que aún quedaba), y socializan la producción, etc. En síntesis : terminan con el capitalismo, instauran el Socialismo, y consiguen un crecimiento económico y social, mucho más acelerado del que había logrado el capitalismo hasta entonces.
Imperialismo y Dependencia. El contexto internacional del Estado Liberal es el del Imperialismo, o también llamado “Dependencia”. La forma jurídica de estado de derecho liberal, en verdad solo fue aplicada en algunas de las potencias industriales capitalistas : Inglaterra, Francia, Holanda, Estados Unidos. El resto del mundo fue objeto de una aplicación “degradada” del liberalismo. El capitalismo constituye, desde comienzos del siglo XIX , un verdadero mercado mundial, en el que las colonias son utilizadas como centros de consumo de los bienes manufacturados producidos por los países industriales, que se proveen de materias primas baratas traídas de los países no industrializados. Se produce un proceso de independencia política de los países americanos. Pero esta independencia jurídica tiene como contracara su integración subalterna al mercado capitalista mundial, sometiéndose a los dictados del los centros internacionales de poder. El liberalismo de la periferia se limita a lo meramente económico : libertad de mercado y de empresa ; pero generalmente excluye el liberalismo político.
La teoría de la dependencia, muy en boga en los años 60 y 70, sostenía que el desarrollo de los países industrializados, llamados países centrales, se debía a que éstos explotaban a los países periféricos. La pobreza de unos es la contracara de la riqueza de los otros. La dependencia económica consiste en que el aparato productivo de la periferia está modelado conforme la conveniencia de los países centrales : exportación de materias primas y consumo de productos manufacturados. Solo se instauran industrias cuando se consigue mano de obra barata. Esta dependencia lleva a que los países periféricos deban acatar los dictados económicos de los países centrales, contraigan deudas externas que no pueden pagan, y en definitiva, queden relegados a su dominación. En lo político los líderes periféricos suelen ser personeros de los dictados centrales. En lo cultural, la dependencia tiene la forma de colonización cultural, por la cual el estado y la clase dominante local forman al pueblo en una serie de pautas, conocimientos, valores e ideas, que no son las de la nación periférica, sino la de los dominadores imperiales.
La crisis del 29. En el año 1929 se da la mayor crisis de la historia del sistema capitalista mundial. La dinámica de esta crisis es igual a las anteriores : como consecuencia del constante desarrollo, los capitalistas invierten según sus optimistas expectativas, más allá del crecimiento real del mercado. Esto lleva a un exceso de producción, que no encuentra compradores. Entonces comienzan a caer las ventas, y se desata una espiral recesiva : al caer las ventas de las empresas, estas despiden al personal. Al incrementarse el desempleo, los asalariados en su conjunto disminuyen su capacidad de consumo. Al disminuir el consumo, las empresas venden aún menos, por lo que despiden más personal. Al incrementarse el desempleo, bajan los salarios, baja la capacidad de consumo, se reducen las inversiones empresarias, los capitales buscan otro destino, etc. Esto se evidenció un la quiebra de la principal bolsa de valores del mundo : la de Nueva York. En la crisis del 29, todos los inversores se retiraron del mercado el mismo tiempo. Todos quisieron vender sus acciones a la vez, lo que llevó a una abrupta caída del precio de las acciones, derivando en la quiebra muchísimas empresas.
Esta crisis del 29 puso al Capitalismo a nivel mundial, al borde de la quiebra. En el 29 quedó demostrado que la política económica liberal, que había sido tan efectiva a los comienzos del capitalismo, en esta nueva etapa , llevaba a su quiebra. ¿Qué le quedaba al Capitalismo ? ¿Esperar su caída en manos del comunismo, como había pasado en Rusia, en Mongolia y en México?

E) El Estado de Bienestar.
Frente al desafío de Cambiar o Colapsar, el capitalismo va a encontrar la salida en el Estado de Bienestar, o estado Keynesiano.
John M. Keynes es el economista que dará forma a este nuevo programa, en coincidencia con el denominado “New Deal” que será aplicado en EEUU bajo la presidencia de F.D.Roosvelt. Desde allí se extenderá a todo el mundo. En Argentina, cobrará vigencia con el Peronismo, en el período 1945/55.
El programa es sencillo : donde el mercado no funciona solo, el estado lo ayuda. Si la bolsa caía porque faltaba inversión, el estado saldría a invertir. Si los salarios caían porque faltaba demanda de mano de obra, el estado saldría a contratar gente. Si la economía del país necesitaba obras de infraestructura y ningún capital quería invertir, las pagaría el estado. Sin importar que el estado perdiera plata. Lo importante era generar desarrollo.
La función del Estado de Bienestar es la de complementar el mercado, y gestionar el bienestar de toda la sociedad.
El caso más ilustrativo de intervención del estado de bienestar es el de los obreros que eran contratados diariamente, para que a la mañana hagan zanjas, y las tapen a la tarde, y así sucesivamente. ¿Con qué fin ? Con el fin de que cobren un salario. Porque ese salario lo usarían para consumir, y eso le permitiría a los industriales vender sus productos, y los incentivaría a reinvertir, y a contratar más personal, que a su vez llevaría a un aumento de salarios, a una reducción del desempleo, a un aumento del consumo, etc. En fin, generaría una espiral o retroalimentación positiva. Es lo que se llama el círculo virtuoso del estado de bienestar.
La política económica del Estado Keynesiano se caracteriza por la intervención del Estatal en el mercado con vistas a equilibrarlo, a redistribuir ingresos, y a fomentar el desarrollo que los capitales privados no pueden lograr por sí mismos. Los principales instrumentos que utiliza son : proteccionismo, creación de empresas públicas, centralización del crédito en manos del estado, política redistributiva de ingresos, impuestos progresivos, nacionalización de los principales recursos del país, etc.
El estado de bienestar, costado social del estado Keynesiano, se caracteriza por la aplicación de una serie de políticas públicas que tienden a garantizar los derechos sociales : Derecho laboral protectivo del trabajador, reconocimiento de los sindicatos, derecho de la previsión social (jubilaciones, subsidios por desempleo, por vejez, etc.), derechos de la niñez, la mujer y la familia, derechos de la salud (obras sociales) etc. Son un conjunto de instrumentos, que sin afectar directamente la economía, generan en forma directa bienestar social de la población.
¿Cómo financiar estas políticas ? De dos formas: Primero: aumentando los impuestos a los capitalistas que más ganan. Y segundo: fabricando dinero, lisa y llanamente. Para la teoría Keynesiana, la inflación no es un problema económico, sino una solución que permite financiar las políticas antirrecesivas.
La competencia con el comunismo. Los beneficiarios directos e inmediatos del Estado Keynesiano de Bienestar fueron los trabajadores, que desde más de un siglo atrás venían reclamando una transformación del sistema capitalista. En este sentido podemos decir que el EB es un logro del movimiento obrero. Pero también fue la manera de poner un tope a sus reclamos. Mediante el EKB el capitalismo logra apaciguar los reclamos obreros, que desde entonces van a renunciar a su pretensión de revolucionar el sistema, y van a centrar sus luchas en reivindicar mejoras “dentro” del sistema. Desde 1917 los trabajadores de todo el mundo van a tener en la Unión soviética un modelo político y social alternativo al capitalismo. El modelo comunista va a competir con el capitalismo por ganar el apoyo popular. En esa competencia, el capitalismo tiene que conceder los beneficios del EB para evitar su caída.
Esta competencia va a ser más patente desde el final de la segunda guerra mundial (1945). Los casi 30 años de Socialismo, van a llevar a la URSS a montar un aparato productivo competitivo con la industria capitalista, pero logrado en mucho menos tiempo. La evidencia mostraba que el socialismo lograba una administración de los recursos económicos mucho más racional y eficiente que el capitalismo. Hacia la década del 50 de este siglo era extendida la convicción de que la planificación estatal comunista era más eficiente que la libre empresa privada capitalista. Esto va acompañado de un crecimiento territorial del comunismo, que logra instaurarse en todo Europa Oriental, en China, y en gran cantidad de países periféricos de todo el mundo.
El contexto internacional del Estado de Bienestar es la llamada “Guerra Fría”, caracterizada por la lucha entre capitalismo y comunismo que no alcanza a desarrollarse en un campo de batalla mundial. Este contexto tenía un desarrollo tal que mostraba que la mayoría de los países del tercer mundo avanzaban, más tarde o más temprano hacia alguna forma de socialismo.
Lo cierto es que el Estado de Bienestar va a dar renovada vida al Capitalismo, y le va a permitir sobrellevar su recurrente tendencia a las crisis periódicas, como la de 1929.

Crisis del Estado de Bienestar. Pero hacia la década del 70 el Estado de bienestar va a entrar en crisis. El crecimiento económico del mundo capitalista va a ser cada vez más lento, el problema del desempleo se va a agravar, la inflación va a aumentar, etc. Todos estos síntomas de agotamiento, van a agravarse y agudizarse con la crisis del petróleo. En 1973, los países exportadores de petróleo, pobres hasta entonces, llegan a un acuerdo entre sí, y deciden fijar un precio uniforme del barril de petróleo a nivel mundial. Esto implicó un importante aumento en su precio, que multiplicó varias veces su valor. Como los aparatos productivos de todos los países necesitan combustible para ponerse en movimiento, y como el petróleo era por entonces -y en gran medida sigue siéndolo aún, el principal combustible que consumen, el aumento del valor del petróleo va a trasladarse multiplicado a todos los bienes y servicios, lo que agudizará los problemas de desempleo, estancamiento, e inflación antes señalados.
Por otro lado, las políticas keynesianas, en un contexto inflacionario y recesivo, a diferencia de la década del 30, van a mostrarse inocuas para afrontar el problema.
Entre los teóricos no hay acuerdo acerca de las causas de esta crisis. Según los argumentos de la derecha, la constante intervención del estado en la economía quitó estímulo tanto al capital como al trabajo. Al capital lo desincentivó porque le impuso reglas, fijó precios, estableció impuestos, etc. Todas medidas que tendieron a reducir las ganancias de los empresarios. Y a los trabajadores, a fuerza de tanta protección social -sostienen- les quitó los motivos para esforzarse y producir más. Desincentivado tanto el trabajo como el capital, necesariamente el crecimiento va reduciéndose.
La izquierda revolucionaria va a hacer una crítica inversa al Estado de Bienestar. Si para la derecha el problema era el exceso de lo público sobre lo privado, para la izquierda el motivo del agotamiento es que el avance de lo público no fue lo suficientemente lejos como para sobreimponerse al mercado. Desde esta óptica, el problema habría sido que los impuestos no fueron lo suficientemente progresivos, que los aumentos de salarios fueron muy reducidos, que la protección social fue insuficiente, que las empresas públicas eran muy pocas, etc.
F) El Modelo Neoliberal.
La responsabilidad por el agotamiento del estado de bienestar, va a ser atribuido a los partidos y a los líderes socialdemócratas y reformistas, que fueron los principales portavoces de esas recetas.
En el debate de la década del 70 y del 80, los teóricos del estado de bienestar van a ser derrotados por los portavoces del neoliberalismo, también conocidos como neoconservadores. Su diagnóstico es el que mencionamos antes como de derecha.
Sus personalidades más visibles fueron Reagan en EEUU, Tatcher en Inglaterra, y en Argentina, tardíamente, Menem y Cavallo. A nivel mundial estas políticas estuvieron coordinadas por los organismos internacionales de crédito : el FMI y el Banco Mundial.
La propuesta del modelo neoliberal es lo que se conoce mundialmente como políticas de ajuste : reducción del gasto público, equilibrio fiscal, restricción y si es posible convertibilidad monetaria, desregulación del mercado, liberalización de la economía, privatización de las empresas estatales, etc.
El contexto internacional del neoliberalismo es la Globalización. El extraordinario avance de las comunicaciones permite el contacto instantáneo desde cualquier lugar del planeta. En vez de tener un mundo compuesto por muchas sociedades distintas, el plantea entero se transformó en una sola sociedad global, caracterizada por un conjunto de pautas culturales en proceso de homogeneización, y motorizada por una estructura económica de alcance mundial unificada por la preeminencia indiscutida del centro industrial capitalista. Esto modifica sustancialmente el funcionamiento del mercado de capitales, de las políticas de inversión y crecimiento, de los sistemas políticos, y de la cultura de los pueblos, que tienden cada vez más a funcionar, de acuerdo a las pautas globales marcadas por los núcleos de poder mundial.
Los resultados más importantes de estas políticas tardaron solo unos años en quedar en evidencia : se controló la inflación, se achicó el estado, que perdió poder frente al mercado, se incrementó el desarrollo económico, se multiplicó el desempleo, se amplió la brecha entre ricos y pobres, etc.
G) Hacia un Modelo Alternativo.
En muy pocos años el modelo neoliberal mostró sus limitaciones. Su propuesta, puramente negativa, consistía simplemente en desmontar el estado de bienestar, y volver al mercado. Pero el Estado de bienestar tenía como sentido paliar los problemas que generaba el mercado sin control. Desmontado el estado de bienestar, el mercado volvió a mostrar los mismos problemas anteriores : desempleo, pobreza y básicamente, injusticia social.
A todo esto se agrega que el modelo comunista, que hasta los 70 competía con el capitalismo, desde entonces entró en un estancamiento, que hacia mitad de los 80 se mostraba como irresoluble. Esto lleva a los líderes comunistas a iniciar políticas de reformas, que precipitarán la caída de todo el sistema, a nivel mundial. A la caída del comunismo, va a seguirle, en los países ex comunistas, la aplicación del ajuste neoliberal, con resultados más desalentadores aún que en Europa y América
Del mercado al estado, y del estado al mercado : dos vías que parecen agotadas. El estado se mostró incapaz de gestionar el bienestar, y el mercado también.
¿Qué nos queda entonces ? Nos queda el mundo actual, y los distintos intentos por modificarlo. En el presente el capitalismo global ha impuesto sus recetas de ajuste a cada uno de los países. En algunos de los países más ricos, su aplicación a resultado más benévola. En la mayoría de los países más pobres ha resultado perjudicial. En nuestro país en particular, la aplicación de la ortodoxia neoliberal ha sido especialmente frustrante. Argentina ha sido uno de los países más obedientes a los dictados neoliberales. No obstante ello, al año 2001 está considerada como la economía más estancada del planeta.
Se han propuesto algunas supuestas alternativas al neoliberalismo global. La más conocida fue la llamada Tercera Vía, que se postulaba como un camino intermedio entre el neoliberalismo y el viejo modelo Keynesiano. Sus referentes mendiales fueron Clinton en Estados Unidos, Tony Blair en Inglaterra, y De la Rúa en la Argentina. Pero a poco andar, quedó demostrado que no se trataba más que de una consigna electoral, y que en su aplicación práctica, el eje seguían siendo las políticas de ajuste.
Las organizaciones sociales y las fuerzas políticas progresistas, en su intento por representar los intereses y las expectativas de los sectores populares, quedan así en un dilema. Por un lado, se oponen al modelo neoliberal, porque es excluyente respecto de la mayor parte de la población, genera pobreza e injusticia social. Pero por otro lado, no se cuenta aún con un paradigma de contestación al capitalismo global vigente.
Seguramente no ha llagado aún la coyuntura social para que dicho paradigma alternativo emerja. Un proyecto político, un nuevo modelo de estado, como venimos viendo, no es un invento de uno o más teóricos. Surge como resultado de la dinámica de la propia sociedad, y recién entonces los teóricos logran enunciarlos.
Hasta tanto llegue ese momento en el proceso social de transformación del estado, creo que sí podemos enunciar algunos de los que parecen ser elementos primarios de su futura composición.
Si el capitalismo centra su desarrollo en el mercado, y el Keynesianismo y el comunismo lo centraron en el Estado, un modelo alternativo seguramente se centraría en un tercer sector.
Lo que no es ni público ni privado es lo social, entendido como una forma de agregación en entidades colectivas, desde el ámbito de la sociedad civil, que accede a la escena política, sin integrarse al estado. Es lo que se denominan ONGs. (Organizaciones no gubernamentales), entre las que podemos mencionar a Greenpeace, la Cruz Roja, la empresas cooperativas, los sindicatos, las iglesias, etc. En una tercera vía, la iniciativa política, económica y social, no debería ser ni pública ni privada, sino social, es decir, de las ONGs.
Pero ¿Cómo gestionar una sociedad así ? ¿Qué forma tendría el estado ? La forma de gestión estatal tiene que ser distinta a la del liberalismo y a la de Estatismo. El neoliberalismo ha privatizado las empresas públicas, y eso difícilmente sea desandado. Pero las políticas de ajuste no han desmontado los peores defectos del modelo del estado del bienestar : la verticalidad burocrática del estado, que lleva a su ineficiencia y a su separación de la sociedad. Un nuevo estado, al servicio de la sociedad, debe funcionar como un coordinador de los actores sociales de cuya iniciativa se nutre. Para eso, un modelo de estado alternativo debería romper con el estilo de gestión burocrático y autoritario, y transformar al estado con un sentido profundamente participativo. Las decisiones políticas deberán adoptarse horizontalmente, desde la sociedad, y sobreimponerse al estado, convertido en ejecutor de estas decisiones democráticas. Pero ese es tema de otra unidad, al que ya llegaremos ...
Raúl N. Alvarez.
Diciembre de 1998/ Marzo 2001

miércoles, 2 de marzo de 2011

Antipolitica

ANTIPOLITICA.

La Actitud antipolítica.
La Antipolítica es una actitud consistente en rechazar de plano todo lo vinculado a lo político. Tiene su expresión típica en frases como :
“La política es sucia”
“Los políticos son todos iguales, son todos unos chorros”
“Yo de política no quiero ni oír hablar”
“Todos transan”, etc.
Suele estar complementada por una crónica tendencia al pesimismo reflejada expresiones como :
“A este país no lo arregla nadie”
“Vos solo no podés cambiar nada”
“Esto está cada vez peor, y va a seguir así”, etc.
Asimismo, y pese a la aparente contradicción, también se acompaña con una tendencia al optimismo ingenuo expresado en palabras como :
“Acá al que va a laburar todos los días nunca le falta un plato de comida”
“El buey solo bien se lame”
“A mi dejame que siga así, que estoy bien”
“Si te proponés algo realmente en serio, seguro que lo lográs”
“Querer es poder”, etc.
La actitud antipolítica genera conductas generalizadas de no participación en eventos sociales o políticos, recluimiento en entretenimientos puramente deportivos o televisivos, desconocimiento completo de la vida artística y cultural, abandono para siembre de la educación formal luego de terminado el colegio secundario, etc. El antipolítico típico se caracteriza por una modo de vida básicamente privatizado, rutinario, repetido, y conectado al resto del mundo principalmente a través de los mensajes que recibe a través de la radio y la televisión.
La actitud antipolítica tiende a generar en sus portadores un sentimiento de impotencia primero, y de irresponsabilidad después, que se transforma en una queja a repetición respecto de todo aquel que tenga funciones de dirección u organización. Esto genera una sospecha generalizada respecto de todas las organizaciones de cualquier tipo que fueren; y redunda en una vivencia inconfesable de gran desorientación interna del sujeto, temor, e incertidumbre. Todo lo cual se termina resolviendo en un no satisfactorio encapsulamiento en la privacidad doméstica teleconectada.

Consecuencias políticas de la antipolítica :
La persona antipolítica trata de sustraerse de lo político. Pretende no influir ni ser influído por la política. Pero no lo logra. Porque la dinámica de la vida política lo interpela y lo incorpora igual, quiera o no quiera, sepa o no sepa.
Sostuvimos en la clase anterior que política en un sentido estricto es el conjunto de relaciones de poder que tienen que ver con el estado. En sentido amplio, política es todo aquello que se vincula al poder en general, sea en relación al estado o a la sociedad. Sea que hablemos de poder en una escuela, en el interior de una familia, en el seno de un grupo de amigos adolescentes, en una banda de ladrones, etc. En todos estos casos se producen relaciones de poder.
Es decir, que cualquier persona que vive en sociedad, aunque trate de evitar verse incluída en relaciones de poder, no puede sustraerse. Vivir en sociedad es participar de relaciones de poder, políticas, de alguna manera.
Cuando las personas participan de esas relaciones sociales “políticas”, en sentido amplio, si tienen una actitud antipolítica, generan las siguientes consecuencias :
a) Delegan su poder. Como el poder existe aunque ellos no quieran, no hacerse cargo del poder que nos dan es delegarlo a otro. Si un individuo no ocupa su lugar de poder, lo deja libre para que lo ocupe otro. Por ejemplo : cuando un servicio público anda mal, existen mecanismos y canales para efectuar el reclamo. Si el usuario no reclama, delega el poder en la Empresa prestadora para que mantenga el servicio como quiera.
b) Se dejan manejar. Al no expresar cuál es su voluntad, su opinión, frente a los problemas que se suscitan, el antipolítico renuncia a que se haga su voluntad, y se somete tácitamente, a la voluntad de quien ocupa su lugar de poder. Por ejemplo, cuando vamos a la comisaría a hacer una denuncia y el oficial se niega a tomarla, la actitud antipolítica es indignarse y resignarse a que esa denuncia no va a ser presentada. Al resignarse el antipolítico se deja manejar por el que ejerce el poder.
c) Reproducen el sistema. El sistema funciona en base a las relaciones sociales y de poder establecidas de hecho o de derecho. Pero generalmente concede espacios y relaciones de poder inversas que permiten a los ciudadanos comunes hacer llegar sus peticiones, opiniones y quejas. Esa influencia posible es el poder de los que no gobiernan el sistema. En la medida que esa influencia de los ciudadanos (llamados en su conjunto sociedad civil) se multiplica, esto funciona como una presión sobre el sistema, tendiente a su transformación. La presión de la sociedad puede hacer que el sistema cambie. Pero si esa presión no se da, si el poder del ciudadano no se ejerce, si no llegan quejas o reclamos, el sistema no cambia, y se reproduce. Es decir, que lo que al comienzo era una negativa a participar, ahora termina haciendo que el sistema se sostenga saludablemente. Ejemplo : Los abusos de las empresas de peaje en las autopistas : en horas pico demoran a los automovilistas tantos minutos como los que les ahorran en la circulación. Pero no hay reclamos por este tema. Entonces las empresas siguen funcionando igual. Nuestro silencio reproduce el sistema injusto.
d) Hacen política sin quererlo. Nos damos cuenta que el “no hacer” del antipolítico es una forma de hacer política por omisión, y sin quererlo. El antipolítico, con su pasividad, suma al campo de los corruptos, de los autoritarios, de los burócratas. Y debilita la fuerza de los ciudadanos bien intencionados, de los líderes honestos, de los técnicos eficientes. Por ejemplo, si estoy en contra de lo que está haciendo el gobierno en sus principales líneas de acción, pero el día de las elecciones no voy a votar, o cuando se organiza una protesta masiva (apagón, huelga, manifestación) no participo ; en la suma y resta de fuerzas a favor y en contra del gobierno, la abstención del antipolítico se cuenta como un apoyo al gobierno y como un punto en contra de la oposición.
e) Perjudican sus intereses. Al no ocupar los espacios de poder que posee, el antipolítico está resignando los instrumentos a su alcance para defender sus intereses y hacer valer sus derechos ; lo que en definitiva, significa perjudicar sus intereses particulares, y a la larga pone en riesgo la privacidad protegida en la que creía haberse recluído.
f) Perjudican a la mayoría. El antipolítico, aunque no lo quiera, no está solo, sino que vive en sociedad.. Y los demás miembros de la sociedad necesitan que cada uno de sus conciudadanos ejerzan sus derechos y se movilicen en defensa de ellos. En la clase anterior vimos que las relaciones políticas de una sociedad, en sentido amplio, podían graficarse como una inmensa red, en la que tiento y cada nudo refuerzan o debilitan al sistema como un todo. El poder de cada uno dependen del poder de todos. Por eso, cuando el antipolítico resta su poder, no solo se perjudica a sí mismo, sino que le resta poder a todos los que padecen los mismos problemas que él.
g) Actúan irresponsablemente. Como corolario de lo anterior, vemos que el antipolítico es una persona que no se hace cargo de lo que le corresponde. Que no asume la responsabilidad de defender lo que le pertenece. Que no se asume como persona adulta, en definitiva.
h)Son Antiéticos. Entendemos por ética la disciplina que analiza y debate lo relativo a la justificación de los valores y fines últimos del ser humano. La actitud antipolítica, como vimos al comienzo, no deriva de un razonamiento -no importa si acertado o equivocado- acerca de qué es lo mejor. La actitud antipolítica es más bien una conducta reactiva , una reacción inconsciente a los inmensos desafíos que la sociedad actual nos plantea. Frente a esos desafíos el antipolítico tiene una actitud negatoria e irracional. Se cierra. Se en-cierra en su privacidad. Entretanto, se entretiene con la TV o el Fútbol. Y trata de no ver. El antipolítico no tiene una moral o una filosofía política derivada de su propia manera de pensar, sino que la antipolítica es una manera de “no” pensar. Por eso es antiética.

Conclusión.
Si las personas con una actitud que estamos analizando delegan su poder, se dejan manejar, reproducen el sistema, hacen política sin quererlo, perjudican sus intereses, perjudican a la mayoría, actúan irresponsablemente y son antiéticos ; entonces tenemos que concluir que su postura es completamente política. Y que sumadas las conductas políticas de todos los antipolíticos de nuestra sociedad, vemos que conforman -sin quererlo- una fuerza política de primer orden en el sistema político nacional, que actúa en favor de los políticos más corruptos y elitistas del espectro partidario actual.

Raúl N. Alvarez
12.12.98

martes, 1 de marzo de 2011

Politica y Poder

Poder y Política.

Poder.
El Hombre es un ser social, produce su vida en relación. Cada relación con el otro influye en mí, e influye en el otro. Pero a veces influimos más de lo que nos influyen y viceversa.
Por ejemplo, cuando participamos de una charla de sobremesa en familia y hablamos de los programas de televisión que miramos, o de las FM que escuchamos, nos intercambiamos información y es probable que a la semana siguiente yo esté mirando la Tele a ver que tal me resulta el programa de TV que le gusta a mi tío, y que él esté a su vez escuchando una audición radial que yo le recomendé. En esa relación nos influímos , nos determinamos recíprocamente. Pero a veces, las relaciones sociales no son tan igualitarias y son unos los que determinan a otros. Volvamos a la charla de sobremesa. Mientras yo hablo con mi tío, i primito de cinco años prendió la tele para ver dibujos animados a todo volumen. Mi tío interrumpe la conversación, se levanta como una tromba, apaga la televisión y reta a su hijo diciéndole que no se puede ver tele en una sobremesa familiar. “Pero por qué, Pa, si yo estoy aburrido...” – mi tío cierra el dialogo: “Te dije que no, es no”.
Cuando una persona determina la conducta de otra nos hallamos ante una relación de poder. Que no por eso deja de ser una relación social, sino que le adosamos un calificativo especial: “de poder”. ¿Qué es el poder? Diremos entonces en forma genérica que el poder es la determinación de la conducta de una persona, por otra.
Cuando la relación es asimétrica el poder consiste en que una persona determina la conducta de otra. Cuando la relación es igualitaria, la determinación es recíproca y simétrica : hay dos poderes que se determinan entre sí.

Política, Derecho y Poder para todos.
¿Qué tiene que ver ésto con la ciencia política ?
Es que la ciencia política es la ciencia que estudia la política. Y la Política, en sentido amplio es todo aquello que tiene que ver con el poder, todo aquello que tiene que ver con la determinación total o parcial de la conducta ajena. Todo aquel que con su decisión puede afectar la conducta de otro, está incluído en una relación política.
Por ejemplo cuando un preceptor de una escuela impide la salida de los alumnos del establecimiento, o cuando el capataz de una fábrica ordena a los obreros ir a descargar un camión, o cuando el pasajero toca el timbre al chofer del colectivo para que lo pare en la próxima esquina, en todos esos casos hay un ejercicio del poder.
Todas esas relaciones sociales de poder se encuentran reguladas por el derecho, que indica lo que “se debe” o lo que “no se debe” hacer o no hacer en una relación social.
Esto convierte a las relaciones de poder en relaciones jurídicas.
Es decir, que en toda relación de dos personas, siempre estará presente el derecho y el poder, como siempre estará presente el aire, el inconsciente o la humedad. Como poderes recíprocos, o como poderes asimétricos. En cumplimiento de las normas o en violación de las normas. El derecho y el poder son omnipresentes.
Si alguno de mis lectores, aburrido ya de leer esta clase, en la intimidad de su lectura, en su casa, o mejor dicho, en el baño de su casi dijera “me c... en la política”. Yo le digo: “Pero claro, tiene todo el derecho de hacerlo, y no hay poder que se lo pueda impedir. En sociedad, siempre hay política y siempre está presente el derecho.

La gráfica del poder. La Red.
Si empezamos esta clase pensando en el yo individual como un punto solo y perdido en el espacio, podemos graficar una relación social como una línea imaginaria que une dos puestos: Yo y el otro Yo.
Yo: .
Yo y otro yo: ________
¿Si somos tres? 
¿Y si somos cuatro?  o X o =
(Esto ya parece una clase de geometría). ¿Y Si somos un millón de individuos. Imagínenlo... Un millón de líneas a la millonésima potencia. Esa es la cantidad de relaciones de poder que nos entrecruzan en una sociedad de un millón de personas.
Dice Foucault que “El poder es, y debe ser analizado como algo que circula y funciona –por así decirlo- en cadena ... el poder funciona y se ejerce a través de una organización reticular. Y en sus mallas los individuos no solo circulan sino que están puestos en la condición de sufrirlo y ejercerlo; nunca son el blanco inerte o cómplice del poder, son siempre sus elementos de recomposición. En otras palabras: el poder no se aplica a los individuos, sino que transita a través de los individuos...”
Las relaciones de poder de los individuos en sociedad, podemos visualizarla como una inmensa red, despareja, irregular, totalmente embrollada, pero inmensa, en la que cada nudo, cada tiento es parte del todo, y su presencia lo refuerza o lo debilita.

Poder, Política y Estado.
¿Quiere decir esto que las relaciones de poder son anárquicas? No. Porque a su vez, tanto el derecho como las relaciones sociales (de poder) subyacentes, se encuentran organizadas de determinada manera. Esa red de relaciones sociales de poder que es la sociedad, no tiene forma anárquica. Hay algunos puntos de mayor concentración que otros .
Según el derecho, es decir, según lo que “debería ser” acorde lo que dicen las normas, el área de mayor concentración de poder, el núcleo central de ese ramillete de poder, es el Estado.
Encontramos aquí una segunda manera, más restringida de entender la política. Política en sentido estricto sería todo aquello que tiene que ver con el poder del estado. Sea como ejercicio del poder, como resistencia a ese poder, como abstención de ejercicio del poder, etc.
No obstante cuidémonos bien al decir que el poder del estado es político. Porque en sentido amplio también es político el poder de los individuos en sociedad, fuera del estado. Solo que ese poder social de los individuos, es político en sentido amplio.

Estado y Coerción.
¿Qué nos obliga a aceptar el poder, a obedecer las normas, y a tolerar ciertas relaciones sociales? En gran parte, la amenaza de sanción, es decir, la coerción. La amenaza de que la autoridad me castigue si no obedezco la norma. ¿Quién detenta esa autoridad en las sociedades modernas? El estado. Si no acato por las buenas, el estado se me impone por la fuerza. Pero eso, el uso de la violencia estatal es el recurso final que justifica la vigencia de un orden jurídico y social.
Sin embargo ese ramillete de relaciones sociales de poder se formaliza en el estado pero no se define allí. El estado es la formalización del orden. No obstante las decisiones más importantes de una sociedad suelen tomarse en otro lado, por encima del orden jurídico estatal.

Determinantes Meta-Jurídicos.
No es cierto que siempre que obedezco lo hago porque tengo miedo a la amenaza de sanción. La mayoría de las normas suscitan obediencia sin que los individuos piensen en posibles sanciones. El poder muchas veces tiene otros motivos que están más allá de las normas jurídicas.
Muchas veces se obedece por convicción ideológica o religiosa, o por interés económico, o por el solo placer de verse sometido, o por razones éticas, etc. Por ejemplo, pienso en la obediencia de un soldado de un ejército fundamentalista islámico, o de un inversor de bolsa de N.York, o en el goce de un masoquista, etc. Los fundamentos del poder pueden ser muy variados.
Cuando estudiemos a Castoriadis veremos que para él, por encima del poder jurídico está el poder d elos significados sociales: “En la cima del monopolio de la violencia legítima encontramos el monopolio de la palabra legítima, y este a su vez, ordenado por el monopolio de la significación válida...”
Pero cuando leamos a Marx, en cambio, nos va a decir que lo que determina la política, es la economía, las relaciones sociales de producción: “El conjunto de las relaciones sociales de producción forma la base real sobre la que se levanta la superestructura jurídica y política, y a la que corresponden determinadas formas de conciencia social. El modo de producción de la vida material condiciona el proceso de la vida social, política y espiritual en general...”
Lejos de esta idea, quienes profesan el catolicismo sostendrán: “Creo en Dios Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra...” o “Padre nuestro ... hágase tu voluntad así en la tierra como en el cielo...”
Freud y el Psicoanálisis por su parte, nos llamarán la atención sobre la existencia del inconsciente y de las pulsiones de vida y de muerte, que confluyen con el súper Yo, en un yo racional y social...”
Y las citas podrían continuar. No vamos aquí, ni a lo largo del curso que iniciamos, a tomar partido por ninguna de ellas. Simplemente mencioné algunas de las que a mi personalmente más me han impactado a lo largo de mi formación. Como puede notarse, cada autor pone su matiz, su ideología y su parecer. Y casi nunca se encuentran coincidencias. Pero así es como mejor se aprende en las disciplinas que estudian la sociedad. Baste por ahora recordar que el concepto de poder, de política y de ciencia política que hemos dado y con el cual vamos a adentrarnos en la materia, no es sino un instrumento precario para comenzar nuestros estudios. Pero de ninguna manera lo postulamos como el único concepto verdadero. Al contrario, a medida que nos adentremos en el la ciencia política echaremos mano a los instrumentos conceptuales de las distintas corrientes de pensamiento, para así entender mejor nuestro objeto de estudio, y poder apreciar la realidad social desde sus distintos costados.

Síntesis :
Pensamos al poder como la posibilidad de determinar la conducta ajena. Política en sentido amplio, es todo aquello que tiene que ver con el poder en general. Hay poder, y por lo tanto política, en cualquier ámbito de la sociedad. Cuando esas relaciones de poder se encuentran centralizadas formalmente y aparecen como separadas de la sociedad, nos encontramos con el estado. Hablamos de política en sentido estricto cuando nos referimos al poder en relación al estado.

Raúl N. Alvarez.
6.2.99